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Entrevista anónima

  • hace 10 horas
  • 6 Min. de lectura

-Romero Sofia


Probablemente hayan escuchado acerca de los PILARES, impulsados por el gobierno, que nos ofrecen actividades gratuitas para toda la comunidad; sin embargo poco sabemos cómo funciona todo este sistema por dentro. Hoy nos encontramos en los parques de Xochimilco, donde platicaremos con una persona que vive día con día el programa llamado ”Ponte Pila”, conoceremos lo que es trabajar para ayudar a los demás, dejando de lado su bienestar personal, por no tener un contrato formal y trabajar bajo el nombre de “becario”, a pesar de ser un trabajo completo. La historia de alguien que a pesar de dar mucho por la comunidad, el sistema no se lo regresa de la misma manera.


Para los que no conocen tu trabajo, ¿podrías explicarnos en qué consiste?


Empezando con un breve contexto: me encuentro en la alcaldía Xochimilco. Ahí tenemos 18 PILARES, que son centros donde se ofrece educación, cultura, y deportes; estos se conjugan para dar un mayor bienestar a la población. Específicamente, yo me encuentro en los llamados “Ponte Pila”, donde ofrecemos salud y bienestar a la población más vulnerable, mediante el deporte.


Por ejemplo, hay mucha gente que no tiene los recursos para pagar gimnasios o clases de taekwondo, fútbol, basquetbol, kickboxing, yoga, entre otras. Son actividades que suelen ser caras, pero nosotros las impartimos de manera gratuita en diferentes zonas de la alcaldía. Esa es una forma en que seguimos replicando todo lo relacionado con la salud. Por nuestra parte, también estamos impulsando a chicos y chicas de diferentes edades para que puedan obtener una beca, la cual consiste en llevarlos a un nivel competitivo, como a los juegos populares de la ciudad y los juegos de intercaldías. Esto funciona como un estímulo para que sigan creciendo.


En mi caso, yo me encargo de supervisar, coordinar y difundir todas las actividades que realizamos en campo. Esto implica verificar que los profesores estén en sus lugares de trabajo, atender sus necesidades para seguir progresando y hasta gestionar capacitaciones para que cada día sigan siendo mejores personas y profesionales. Además de trabajar con archivos digitales donde se lleva un orden y registro de cada actividad.


Sabemos que se tiene un compromiso con el deporte y que no se para ni en fines de semana, pero ¿cuántas horas terminas dedicando a la semana y cómo afecta esto a tu vida personal?


Los promotores deportivos tienen que cumplir un horario de cuatro horas diarias que se pueden distribuir entre la mañana y la tarde, más otras actividades que van surgiendo. En mi caso, como coordinación, se supone que debo de laborar de seis a ocho horas; sin embargo, pueden terminar siendo más y tienes que organizarte para que esto sea funcional. Sí afecta en el tiempo personal, ya que a veces planeas realizar distintas actividades, pero el mismo programa te las cambia por las demandas que surgen. Como es un programa muy dinámico, hoy puedo tener toda una planeación de lo haré al día siguiente, pero estamos sujetos a muchos cambios; por lo tanto, me afecta en que no puedo tener una planeación real con mi vida personal.


¿Qué sientes al tener que gestionar programas para el bienestar de la población, cuando parece que, para los demás, no es prioridad tu agotamiento físico y mental como trabajador?


Por un lado, es muy satisfactorio llevar estas actividades a personas que no tienen esa oportunidad; sin embargo, en la vida personal sí afecta, porque a veces quieres hacer muchas cosas, pero por tu mismo nivel socioeconómico tienes que establecer prioridades. Si no trabajas, no cumples o no haces las cosas, simplemente no tienes un sustento para tu vida familiar.


Gracias a que el Gobierno define tu ingreso como una “beca", ¿qué derechos laborales quedan fuera debido a esta etiqueta? Principalmente, el seguro médico; nos brindan algo similar, pero solo para emergencias, no para acudir a citas regulares. Tampoco tenemos vales de despensa, ni prestaciones para el retiro. De igual forma, no generamos antigüedad de nada, por lo tanto, si uno desea tener un fondo para el retiro, tienes que gestionarlo por tus propios medios.


Entonces, ante un accidente en campo o una enfermedad, ¿cuál es el protocolo de salud que el programa te ofrece?


Contamos con un seguro llamado "VaSeguro", el cual aplica para que recibas atención en cualquier institución que la aseguradora designe. Los gastos son gratuitos; sin embargo, si se trata de situaciones de mayor gravedad, la responsabilidad recae en uno mismo. Como mencionaba anteriormente, si tienes un accidente y se te da de alta, no tienes derecho a consultas posteriores, el seguro solo aplica en el momento exacto del accidente.


¿Cómo afecta a tu estabilidad emocional y económica el saber que a pesar de tu nivel de responsabilidad, legalmente no eres reconocido como un trabajador con derechos?


Es problemático porque en realidad estás trabajando nada más para sobrevivir, porque en realidad pues no tienes ningún beneficio. Por ejemplo, anteriormente se manejaba lo que eran los afores pues ahora con esto pues no tienes derecho a seguir cotizando porque pues obviamente esto no es un trabajo, este es una beca así se denomina y en una beca no puedes aportar a menos de que sea de manera voluntaria y te afecta mucho porque obviamente pues no tienes un ingreso que sea para tu vejez.


¿Qué es lo que te motiva a seguir aquí a pesar de las malas condiciones? ¿Sientes que si no fuera por su pasión este programa ya se hubiera venido abajo?


Pues yo creo que, más que nada, es por la flexibilidad que ofrece el programa para que puedas hacerte cargo de otras cosas. Por ejemplo, cuando mis hijas eran más pequeñas, me facilitaba la organización por si ellas se sentían mal y las tenía que llevar al médico, o si tenían juntas escolares. Te permitía ausentarse sin sufrir cuestionamientos como: “¿por qué esto?” o “¿por qué el otro?", como sucede en un trabajo formal.


No creo que este programa desaparezca, pues siempre habrá personas que necesiten el trabajo y aceptarán las condiciones; pero parte de que se mantenga, tiene mucho que ver el cómo uno protege este tipo de proyectos ya que a pesar de todas las contrariedades, a muchos de nosotros nos gustan las actividades que realizamos. Por algo el programa ya lleva siete años y sigue fortaleciéndose: hay más formas de ayudar a la ciudadanía gracias a la pasión que cada uno le pone a su trabajo.


Si pudieras hablar con los responsables del programa ¿cómo le explicarías que lo que ellos llaman “beca” en realidad es un trabajo de tiempo completo?


En realidad todo mundo lo sabe, saben que esto es un trabajo por el simple hecho de que sales y te enfrentas, como cualquier otra persona, a los mismos problemas. Recibes un ingreso y, si no te presentas o no cumples con tu función, obviamente pierdes esa “beca”, tal como sucedería en cualquier otro trabajo. Podrías decirles algo a estás personas, pero de todas formas eso no cambiaría nada. Lamentablemente, así se manejan este tipo de programas y uno mismo acepta esas condiciones. Pierdes muchas cosas, pero el ingreso te ayuda a solventar tus gastos del día a día, aún así, claro que deberían de considerarlo como un trabajo; no solo por los derechos que tendríamos que tener, sino porque esto daría la oportunidad a ser reconocido y no desaparezca, cómo ha sucedido con otros proyectos, que en su momento, también fueron buenos.


¿Cuál es el mensaje para los profesores que coordinas, quienes probablemente se encuentran en la misma situación de vulnerabilidad?


Se que la necesidad es fuerte. A lo mejor, por la pandemia, las actividades que este programa ofreció ayudó a muchos a generar un ingreso; pero me gustaría que sepan y tomen en cuenta que este programa solamente es momentáneo. Que lo vean como un tiempo de aprendizaje que los impulse a crear y obtener mejores oportunidades, porque con la capacidad y la sabiduría que tienen, pueden seguir creciendo. Valen mucho y pueden hacer muchas cosas más.


Muchas gracias por brindarnos tu tiempo y sincerarte conmigo. Se hace muy notoria esta realidad de un programa que tiene dos caras, por un lado, el gobierno puede presumirlo como una manera de ayudar al pueblo, pero por otro, en verdad se sostiene gracias a la pasión que tienen los trabajadores, además de que se ven obligados a aceptar las condiciones injustas de trabajo por la necesidad de llevar el sustento a sus hogares. Es preocupante ver como mientras se les exige compromiso y resultados, el gobierno muestra nula preocupación por darles servicios básicos, como lo son un salario adecuado o hasta servicios médicos. Es indignante como se ve ignorado un trabajo con gran esfuerzo físico y mental, al que se ha designado como una “beca”, que por necesidad, las personas terminan regalando sus derechos laborales.


Un programa impulsado desde poderes tan altos como la presidencia, no debería de construirse bajo la precariedad de su propia gente, mereces ser valorado y respetado por lo que es.

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