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ENTREVISTA A: Dr. Miguel Ángel Sánchez Ocampo

  • hace 2 días
  • 6 Min. de lectura

-Hernández Maria Isabel


La siguiente entrevista se realizó con el propósito de profundizar en el análisis desarrollado en el capítulo “Políticas públicas y ethos en el boxeo profesional y olímpico”. El entrevistado es el Dr. Miguel Ángel Sánchez Ocampo, profesor y académico en el área de maestría de la UAM Xochimilco y coautor de la obra Políticas públicas y problemas del México contemporáneo, donde se integra este trabajo.


A través de esta conversación, se buscó comprender cómo el boxeo, tanto profesional como olímpico, puede analizarse no solamente como un deporte, sino como un fenómeno social influido por políticas públicas, valores, intereses económicos y dinámicas institucionales. Esta actividad forma parte de un ejercicio académico cuyo objetivo es dialogar con personas que participan activamente en la esfera pública. Mediante las preguntas planteadas, se buscó conocer su perspectiva, los principales hallazgos de su investigación y las implicaciones que este tema tiene dentro del estudio de las políticas públicas.


1.- ¿Por qué decidió abordar el boxeo desde el enfoque de políticas públicas?


Creo que básicamente porque estaba estudiando eso en ese momento y, segundo, porque estaba practicando boxeo también en ese momento. Fue una forma de correlacionarlos. Se me hizo interesante porque vi los datos del éxito de un ámbito y de otro y me di cuenta de la abismal diferencia que existe entre el profesional y el amateur u olímpico. Entonces me pregunté: ¿qué está pasando?, se supone que lo coordina la CONADE y el Sistema Nacional del Deporte. Por qué no se ven los mismos resultados que está teniendo el boxeo en el ámbito profesional. Así que decidí ver qué es lo que hay detrás de la política pública en materia de deporte, y por eso fue que decidí hacerlo sobre este tema.


2.- ¿Qué entiende usted por “ethos” en el contexto del boxeo?


Fue un concepto que decidí emplear porque consideré que su conformación tenía mucho que ver con la formación actitudinal y la disposición de los individuos. Es un desarrollo conceptual un poco más complejo, porque empleo varios desarrollos teóricos de diferentes autores, pero digamos que los principales son “ethos” y “habitus”. El ethos viene de Weber y Bourdieu, quien desarrolla posteriormente el concepto de habitus, aunque suelen emplearse casi como sinónimos.


El habitus o ethos se define como un sistema socialmente constituido y abierto de disposiciones. Es decir, un individuo está predispuesto a realizar ciertas actitudes, maneras de ser, propensiones o inclinaciones interiorizadas e incorporadas, estructuradas y estructurantes. Se estructuran a través del tiempo y, una vez estructuradas, funcionan como una matriz de información para la acción individual. Organizan la práctica y la acción de los sujetos. Dentro del boxeo, se refiere a cómo se van estructurando estas actitudes y disposiciones a través del entrenamiento y las rutinas diarias que se dan dentro de un gimnasio.


3.- ¿Existen diferencias en el apoyo institucional entre el boxeo olímpico y el profesional? ¿Cuáles?


En el profesional no hay demasiado apoyo institucional por parte del gobierno, porque sale del ámbito de la política pública en ese sentido. No entra directamente en los planes de la CONADE; es más un ámbito privado. El boxeador profesional debe ver por sí mismo sus entrenamientos, contratar a su entrenador, y generalmente el entrenador también funge como mánager. Todo queda en el ámbito privado. En cambio, en el olímpico sí hay un entrenador de selección, y previo a llegar ahí los boxeadores pasan por competencias municipales, estatales y nacionales hasta integrar la selección nacional. Una vez dentro, también hay competencia interna para definir quién asistirá a los Juegos Panamericanos u Olímpicos.


4.- ¿Cómo intervienen instituciones como la CONADE en el desarrollo del boxeo olímpico en México?


Básicamente dando instalaciones y presupuesto para los deportistas, debido a que el Centro Nacional de Alto Rendimiento no es solamente para el boxeo. Sin embargo, algo que encontré en el análisis del presupuesto es que ha ido reduciéndose entre cada sexenio. En el caso particular del boxeo, la CONADE retiró el financiamiento del año 2015 al 2019, que son cuatro años, es decir, un ciclo olímpico completo. Esto significa que específicamente este deporte no recibió financiamiento público en ese periodo. Eso afectó mucho. Un boxeador que representó a México en Río 2016 me comentó que tuvo que hacer recolección de fondos para poder asistir. Eso es una limitante muy grande, porque además de entrenar entre 3 y 6 horas diarias, debía buscar financiamiento.


5.- ¿Cómo lo analiza más allá de su dimensión deportiva?


Es muy importante especialmente en zonas marginadas. El gimnasio al que yo asistía estaba debajo de un puente, en lo que se conoce como “bajo puente” en la Ciudad de México. Era un lugar precario, pero el entrenador comentaba que antes había altos índices de criminalidad en la zona. Después de establecer el gimnasio, esos índices disminuyeron. Los jóvenes comenzaban acercándose solo a observar y luego se integraban. Se formó una comunidad. El gimnasio ayudó a varios jóvenes a alejarse de la calle y redujo el riesgo de que se involucraran en actividades delictivas. Además, el boxeo fomenta una fuerte disciplina. En mi caso, esa disciplina perdura incluso ahora que ya no lo practico formalmente. No solo impactó en mi condición física, sino también en mi desempeño académico, ya que me enseñó a ser constante y a mantener el compromiso con mis objetivos.


6.- Desde su perspectiva, ¿qué tan adecuada es la regulación del paso del boxeo olímpico al profesional en México?


No es tanto una regulación estricta. Muchos jóvenes comienzan a practicarlo con la intención de ser profesionales, no amateurs. El paso de amateur a profesional está de regular a bien, porque antes de debutar se pide cierto récord como amateur, ya sean 8 o 10 peleas, o algunos años de práctica. Además, se requiere una licencia profesional y para obtenerla se realizan exámenes médicos, como exámenes de vista, sangre, entre otros.


7.- ¿Cuál fue el hallazgo más importante o inesperado de su investigación?


Inesperado no fue tanto, porque ya estaba dentro de la hipótesis la articulación entre lo profesional y el ethos del boxeador mexicano. Confirmé que el llamado “estilo mexicano” se articula perfectamente con el boxeo profesional, pero no tanto con el olímpico. Lo que sí fue interesante descubrir que durante cuatro años no hubo financiamiento para el boxeo amateur, lo que equivale a un ciclo olímpico completo. Eso es básicamente es condenar a los atletas a perder, porque no se les dan los medios para desarrollarse al máximo nivel.


8.- ¿Qué metodología utilizó para analizar el fenómeno?


Fue una metodología mixta. Se utilizó investigación documental para la parte histórica y teórica, y también trabajo de campo con observación directa. Fui a solicitar permiso para entrenar en el gimnasio Romanza, dirigido por Nacho Beristain. Inicialmente iba solo a entrevistar, pero él me propuso quedarme a entrenar. Me quedé más de un mes para observar toda la dinámica. La investigación fue una tesis bastante amplia, y la experiencia fue muy enriquecedora.


9.- A partir de su investigación, ¿considera necesario modificar las políticas públicas? ¿En qué sentido?


Sí, considero que deben cambiarse. Debe hacerse una diferenciación entre la política pública orientada a la activación física de la población en general y la destinada al deporte de alto rendimiento. Actualmente se conjugan ambas en una sola política, pero son cosas muy distintas. Un atleta de alto rendimiento entrena entre 5 y 6 horas diarias, lo cual es prácticamente un trabajo. Por esta razón, deberían estar separadas las políticas y los presupuestos.


10.- Si tuviera que resumir su capítulo en una frase, ¿cuál sería?


La diferencia entre el éxito del boxeo profesional y el olímpico se explica, en primer lugar, por la relación entre el estilo de boxeo de los mexicanos y las exigencias del boxeo profesional. En segundo lugar, se debe a la falta de incentivos y de una política pública efectiva que impulse el desarrollo del boxeo amateur de alto rendimiento.


11.- ¿Qué le gustaría que los lectores comprendieran después de leer su trabajo?


Más allá del caso específico del boxeo, me gustaría que los lectores tengan presente el marco teórico empleado, especialmente los conceptos de ethos, socialización, modos colectivos de conducta y marcos normativos históricos. Creo que estos conceptos pueden servir para analizar muchos otros ámbitos de lo social. Esta entrevista permitió comprender que el boxeo no es únicamente un deporte, sino también un reflejo de cómo influyen las políticas públicas y las instituciones en su desarrollo.


A partir de las respuestas del Dr. Miguel Ángel Sánchez Ocampo, se pudo identificar que las diferencias entre el boxeo profesional y el olímpico no dependen solo del talento de los deportistas, sino también del apoyo, los recursos y las decisiones que se toman desde el ámbito gubernamental. Esta conversación enriqueció el análisis del capítulo y aportó una visión más amplia sobre el tema, al considerar tanto su dimensión social como su relación con las políticas públicas.

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