El mismo molde de rostro: Yeri Mua y su Instagram face
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-Juárez Yeraldin
El “Instagram face” de Yeri Mua no viene simplemente de una manera particular de maquillarse, es un reflejo de lo que las redes sociales han influido para rediseñar los estándares de un rostro “bello” actual en la era digital.

Para aquellos que desconocen de este personaje, la presencia en línea de Yeri Mua comenzó con el sueño de Yeri Cruz Varela para convertirse en influencer de maquillaje y tiempo después comenzó a hacer transmisiones en vivo por Facebook promocionando artículos de su antiguo trabajo en: “Cosméticos Andrea”, con títulos llamativos y una plática amena logró llamar la atención de los espectadores que apoyarían y seguirían el ascenso de esta prometedora figura del maquillaje.
Con el consumo de redes sociales, podemos notar ciertos patrones en los rostros de influencers que poco a poco están cobrando popularidad y se convierten en el nuevo estándar, como sugiere Gaytán (2024) esta nueva tendencia junta rasgos de diferentes culturas: piel bronceada, ojos asiáticos, labios afroamericanos, nariz caucásica y mejillas del Medio Oriente.
El uso de filtros, en este caso de Instagram (que han sido realizados por los mismos consumidores), crearon este “nuevo” ideal de rostro, al principio puede verse como algo inofensivo, pero a la larga, crea una dependencia por querer lucir como te hace ver el filtro, transformando la auto percepción de nuestro rostro y sintiéndonos “feas” al no vernos de la manera en la que el efecto nos retrata. Llevando a las mujeres a someterse ante cirugías estéticas o si le temen a pasar por el quirófano acuden al uso del bótox, pero que conlleva una aplicación constante porque esta toxina botulínica tiene una duración promedio de 3 a 6 meses, convirtiéndose en una adicción por querer mantener un rostro totalmente rejuvenecido para lograr entrar en los estándares que la sociedad digital ha impuesto.
En el programa de Pinky Promise aceptó haberse sometido a procedimientos estéticos por falta de autoestima: “Yo dije: “ya estoy harta de ser fea” … me sometí a quirófano como cuatro o cinco veces… primero la lipo, ya luego no, la rino … otra lipo, no, ¿chichis?, chichis, no que lipo papada, ¿carillas? carillas, o sea todo me empiezo a hacer, o sea cuando me di cuenta ya me estaba cambiando toda y por eso cuando yo veo mis fotos de antes, yo hasta como siento feito… o sea muchas lo ven como historia de superación, de “wow” pero es que en realidad yo me empecé a operar porque no me aceptaba”
En este caso particular, Yeri Mua admite que se realizó estas modificaciones corporales por dos aspectos: su vida sentimental y su presencia en redes. Comenzando con que su pareja de ese momento, la engañaba con mujeres que ella consideraba “más bonitas” y “más delgadas”; por otro lado, en redes sufría de comparaciones con otras figuras del medio y criticas hacía su físico. Todos esos comentarios y baja autoestima la orillaban a realizarse aquellos “arreglitos”, sin embargo, llegó el punto en el que se dio cuenta que se estaba volviendo un problema de adicción a las cirugías y decidió recurrir apoyo psicológico.
Con esto mencionado, surge el cuestionamiento, ¿Por qué todas se someten a los mismos procedimientos estéticos?, ¿Influye que el Instagram face se volvió el modelo facial al que todas aspiran?
A pesar de que estos procedimientos estéticos se vuelven casi indispensables para encajar dentro de los estándares actuales, su estilo del maquillaje también se ha visto afectado, pasó de ser una expresión personal para convertirse en la unificación de estilo para acercarse a rasgos totalmente diferentes a los que la hacían ser única. El maquillaje se ha vuelto una formula, pasamos de un espacio en el que podías jugar libremente con los colores y texturas de los productos a reglas que debes seguir estrictamente. Se puede notar mucho la influencia de este fenómeno en Yeri Mua, antes solía experimentar con sombras de ojos más llamativas, rubor en la zona baja de sus mejillas y labiales discretos. Ahora podemos ver que se hace delineados que hacen su mirada más rasgada, diminución de color en las sobras de ojos, contorno que afila la nariz y disminuye la dimensión de los cachetes, rubor en el punto más alto de los pómulos y el delineado de labios con un lápiz oscuro con un color nude en el centro logra el efecto de voluminosidad.
Pese a lo que algunos podrían opinar acerca de su personalidad conflictiva en redes, el compartir tanto de su vida privada ha logrado que su comunidad la vea cómo la humana que es y la realidad detrás de cada cirugía. Ha mostrado algunos de sus procesos de recuperación, manifestando claros momentos de vulnerabilidad y dolor ante estas intervenciones y que hoy en día aconseja a sus seguidoras desde la voz de la experiencia:
“Yo no te voy a decir “acéptate como eres”, porque es una hipocresía total decirte “acéptate como eres”, porque yo me operé toda, pero si te voy a decir algo: si estás dispuesta a hacer cambios en ti, adelante y te lo aplaudo, y si no estás dispuesta a hacer cambios en ti y quieres aceptarte tal y como eres, trabaja en eso, ¿sabes? o sea, es válido”
Con este tipo de consejos y acercamientos a su comunidad, ha logrado empatizar con quiénes consumen su contenido e incluso ha disminuido significativamente cualquier rastro de comparación y crítica física que existió en sus inicios. Ha hecho que la percepción superficial que tenían sobre ella dejara de ser lo único que la definiera como persona.
Para finalizar este trabajo me gustaría decir que la “belleza” actual, desafortunadamente es repetitiva y demasiado marcada en rostros que vemos en internet. Considero que se está perdiendo la idea de la individualidad y que los rostros “exóticos” son rebajados a ser feos. Aquellos rasgos que para algunas pueden ser un signo de “fealdad” realmente cuentan nuestra historia, aquella nariz redonda que tenía mi abuela, aquellos labios delgados que heredé de mi madre, mi estatura que se parece a la de mi hermana. Todos estos rasgos nos hablan de quiénes somos, de dónde venimos, en lugar de estar avergonzadas, deberíamos de agradecer el tener características que nos hacen únicas, la verdadera belleza debería de ser diversa y no limitada a tener los pómulos altos, ojos rasgados, nariz respingada y labios muy gruesos. Ante estas imposiciones de belleza muchas mujeres se pierden en el camino y se vuelven dependientes de estos procesos estéticos.
No se busca juzgar a quienes se realizan cirugías estéticas o deciden aplicarse bótox, a final de cuentas buscan sentirse felices y cómodas en su propio cuerpo, pero deberíamos de cuestionarnos a profundidad si lo hacemos para nosotras mismas o caemos ante los estándares de belleza que la sociedad, marcas, industrias y celebridades, nos han impuesto.


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