El “Instagram Face” de Yeri Mua: Un Reflejo de la Belleza Digital
- 22 abr
- 4 min de lectura
Actualizado: 13 may
La Influencia de las Redes Sociales en la Belleza
-Juárez Yeraldin
El “Instagram face” de Yeri Mua no es solo una forma particular de maquillarse. Es un reflejo de cómo las redes sociales han rediseñado los estándares de belleza en la era digital.

Para aquellos que no conocen a Yeri Mua, su presencia en línea comenzó con el sueño de Yeri Cruz Varela de convertirse en influencer de maquillaje. Con el tiempo, empezó a hacer transmisiones en vivo por Facebook, promocionando productos de su antiguo trabajo en “Cosméticos Andrea”. Con títulos llamativos y una plática amena, logró captar la atención de los espectadores, quienes apoyaron su ascenso como figura del maquillaje.
La Evolución de los Estándares de Belleza
Con el auge de las redes sociales, observamos patrones en los rostros de influencers que están ganando popularidad. Estos rasgos se están convirtiendo en un nuevo estándar. Como sugiere Gaytán (2024), esta tendencia combina características de diversas culturas: piel bronceada, ojos asiáticos, labios afroamericanos, nariz caucásica y mejillas del Medio Oriente.
El uso de filtros en Instagram ha creado un “nuevo” ideal de rostro. Al principio, puede parecer inofensivo, pero a largo plazo, genera una dependencia de querer lucir como el filtro. Esto transforma nuestra auto percepción, haciéndonos sentir “feas” si no nos vemos como el efecto nos retrata. Muchas mujeres terminan sometiéndose a cirugías estéticas o, si temen al quirófano, recurren al uso del bótox. Esta toxina botulínica tiene una duración de 3 a 6 meses, lo que puede llevar a una adicción por querer mantener un rostro rejuvenecido y cumplir con los estándares impuestos por la sociedad digital.
La Lucha de Yeri Mua con la Autoestima
En el programa de Pinky Promise, Yeri Mua confesó haberse sometido a procedimientos estéticos por falta de autoestima. Dijo: “Yo dije: ‘ya estoy harta de ser fea’... me sometí a quirófano como cuatro o cinco veces… primero la lipo, ya luego no, la rino… otra lipo, no, ¿chichis?, chichis, no que lipo papada, ¿carillas? carillas, o sea todo me empiezo a hacer, o sea cuando me di cuenta ya me estaba cambiando toda y por eso cuando yo veo mis fotos de antes, yo hasta como siento feito…”.
En este caso, Yeri admite que se realizó estas modificaciones por dos razones: su vida sentimental y su presencia en redes. Su pareja la engañaba con mujeres que ella consideraba “más bonitas” y “más delgadas”. Además, en redes sociales, sufría comparaciones con otras figuras y críticas hacia su físico. Todos esos comentarios, junto con su baja autoestima, la llevaron a hacerse “arreglitos”. Sin embargo, llegó un punto en que se dio cuenta de que se estaba volviendo adicta a las cirugías y decidió buscar apoyo psicológico.
Reflexiones sobre la Belleza y la Autoaceptación
Surge una pregunta: ¿Por qué todas se someten a los mismos procedimientos estéticos? ¿Influye que el “Instagram face” se ha convertido en el modelo al que todas aspiran?
A pesar de que estos procedimientos estéticos parecen indispensables para encajar en los estándares actuales, el estilo de maquillaje también ha cambiado. Antes, el maquillaje era una expresión personal; ahora, se ha convertido en una fórmula. Pasamos de un espacio donde podías jugar libremente con colores y texturas a seguir reglas estrictas.
Yeri Mua, por ejemplo, solía experimentar con sombras de ojos llamativas y rubor en la parte baja de sus mejillas. Ahora, su maquillaje incluye delineados que rasgan su mirada, sombras de ojos más sutiles y contornos que afinan su nariz y reducen la dimensión de sus mejillas. El rubor se aplica en el punto más alto de los pómulos, y el delineado de labios con un lápiz oscuro y un color nude en el centro crea un efecto de volumen.
La Humanidad Detrás del Filtro
A pesar de las opiniones sobre su personalidad conflictiva en redes, Yeri comparte mucho de su vida privada. Esto ha permitido que su comunidad la vea como una persona real, con vulnerabilidades y dolor tras cada cirugía. Hoy, aconseja a sus seguidoras desde la experiencia:
“Yo no te voy a decir ‘acéptate como eres’, porque es una hipocresía total decirte ‘acéptate como eres’, porque yo me operé toda. Pero si te voy a decir algo: si estás dispuesta a hacer cambios en ti, adelante y te lo aplaudo. Y si no estás dispuesta a hacer cambios en ti y quieres aceptarte tal y como eres, trabaja en eso, ¿sabes? O sea, es válido”.
Con este tipo de consejos, ha logrado empatizar con quienes consumen su contenido. Ha disminuido significativamente cualquier rastro de comparación y crítica física que existió en sus inicios. Ha hecho que la percepción superficial que tenían sobre ella deje de ser lo único que la defina como persona.
La Belleza Diversa y la Individualidad
Para concluir, quiero reflexionar sobre la “belleza” actual. Desafortunadamente, es repetitiva y demasiado marcada en los rostros que vemos en internet. Se está perdiendo la idea de individualidad. Los rasgos “exóticos” son rebajados a ser considerados feos. Aquellos rasgos que para algunas pueden ser un signo de “fealdad” realmente cuentan nuestra historia.
La nariz redonda que tenía mi abuela, los labios delgados que heredé de mi madre, mi estatura que se parece a la de mi hermana. Todos estos rasgos nos hablan de quiénes somos y de dónde venimos. En lugar de sentir vergüenza, deberíamos agradecer tener características que nos hacen únicas. La verdadera belleza debería ser diversa, no limitada a tener pómulos altos, ojos rasgados, nariz respingada y labios gruesos.
Ante estas imposiciones de belleza, muchas mujeres se pierden en el camino y se vuelven dependientes de procesos estéticos. No se busca juzgar a quienes se realizan cirugías estéticas o deciden aplicarse bótox. Al final, buscan sentirse felices y cómodas en su propio cuerpo. Pero debemos cuestionarnos si lo hacemos para nosotras mismas o si caemos ante los estándares de belleza impuestos por la sociedad, marcas, industrias y celebridades.
La reflexión es clara: la belleza debe ser un espacio de libertad, no de opresión. ¡Celebremos nuestra diversidad!

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