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A los 15 años cambió la escuela por una escoba: la historia de Margarita

  • hace 23 horas
  • 4 min de lectura

Por: Maribetsy Amalinalli Medina Rivera 

30 de Junio del 2026


El carrito de trabajo de Margarita, herramienta principal con la que recorre las calles desde muy temprano.” - Foto por: Maribetsy Rivera
El carrito de trabajo de Margarita, herramienta principal con la que recorre las calles desde muy temprano.” - Foto por: Maribetsy Rivera


Iztapalapa, Ciudad de México. Las calles limpias son el resultado del trabajo diario de cientos de personas que desde la primera hora del día recorren distintos puntos de la ciudad para recoger basura y mantener en buenas condiciones los espacios públicos: calles, avenidas, colonias. Sin embargo, detrás de este oficio existen historias de esfuerzo, dificultades económicas y sueños que quedaron atrás.


De acuerdo con Data México (plataforma de datos abiertos y de código abierto desarrollada por la Secretaría de Economía), e información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en México, más de un millón de personas se dedican al trabajo de barrido y limpieza. A pesar de desempeñar una labor indispensable, muchos trabajadores enfrentan ingresos limitados y condiciones laborales que dificultan cubrir las necesidades básicas de sus familias.


Una de esas historias es la de Margarita Rosario Pérez Ruiz, mejor conocida como “La Magos”, quien a sus 39 años lleva más de dos décadas dedicándose a ser barrendera. En esta entrevista comparte cómo es que llegó a este oficio, los retos que enfrenta día a día y el deseo que tiene de que sus hijos construyan un mejor futuro.


Margarita cuenta que su primer acercamiento a este oficio fue a los 15 años, cuando comenzó apoyando a un barrendero que le ofrecía una pequeña compensación por ayudarle. Además, algunas personas le regalaban ropa, no como pago por su trabajo, sino como una forma de apoyarla para que pudiera venderla y obtener un ingreso adicional. Con el tiempo, esta actividad se convirtió en su forma de vida.


“ Uy no… pues bien chica como a los 15 años”, recuerda al hablar de sus inicios dentro de este oficio.

Su historia dió un cambio drástico al quedar embarazada siendo adolescente. Como resultado de esto tuvo que abandonar la secundaria y poco después fue expulsada de su casa, lo que la llevó a depender de este oficio para poder mantenerse.


Al recordar esta etapa de su vida, reconoce que en ese momento no pensaba continuar estudiando, pero con el paso del tiempo ha reflexionado sobre aquella decisión y considera que haber terminado la preparatoria le habría permitido acceder a mejores oportunidades laborales.


“Ahorita que lo pienso, pues me hubiera gustado aunque sea terminar la prepa y así podía conseguir otro trabajo en una fábrica o así.”

Actualmente, Margarita trabaja como barrendera y recibe aproximadamente mil 400 pesos a la semana, ingreso que, explica, apenas alcanza para cubrir las necesidades básicas de su familia. Los gastos escolares de sus hijos y los costos diarios del hogar hacen que su economía sea limitada, por lo que considera que no pueden mantener una alimentación adecuada.


Al hablar de su situación económica, es clara al señalar que el dinero no es suficiente para todo lo que necesitan.

“No, la verdad no alcanza.”

Para poder completar los gastos del hogar, en ocasiones recibe propinas de las personas o vende ropa que le regalan. Sin embargo, comenta que parte de ese ingreso también debe destinarse al pago del camión recolector de basura, lo que reduce aún más lo que pueden ahorrar o usar para otras necesidades.


En su familia, su esposo también trabaja en el área de recolección de basura como ayudante en un camión. Aunque realiza jornadas completas, su labor es voluntaria y no recibe un salario fijo. Sus ingresos dependen de las propinas que las personas deciden darle, por lo que, en un buen día, puede obtener alrededor de 100 pesos. Ambos tienen tres hijos, lo que hace que la situación económica sea complicada.


A pesar de todo, Margarita tiene claro cuál es el mensaje que le gustaría dejar a sus hijos y a los jóvenes que la lean. Para ella, la educación es la base para poder acceder a una vida diferente y con menos dificultades.

“Yo les diría que estudien y que busquen un trabajo mejor, porque ya con estudios es más fácil… que pues tengan una vida más fácil y más mejor.”

Al finalizar la entrevista, Margarita retoma su escoba y continúa con su recorrido por las calles, como lo ha hecho durante más de dos décadas. La conversación termina, pero su jornada laboral aún sigue entre las personas que transitan dentro de la zona, el paso de los automóviles y el trabajo que cada día realiza para mantener limpia la ciudad.


A lo largo de la entrevista, compartió varios momentos que han marcado su vida: haber comenzado a trabajar desde los 15 años, abandonar la escuela por las circunstancias que enfrentó y sacar adelante su familia con un ingreso que considera insuficiente para cubrir todas sus necesidades. A pesar de ello, no habla de resignación, sino de la esperanza de que sus hijos tengan oportunidades diferentes a las que ella tuvo.


Su historia refleja el esfuerzo cotidiano que existe detrás de un trabajo que muchas veces puede pasar desapercibido para muchas personas. Mientras continúa su camino empujando su carrito de trabajo, su mensaje permanece en qué las nuevas generaciones encuentren en la educación la posibilidad de construir un futuro con muchas más oportunidades y menos obstáculos que los que ella enfrentó.


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