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The Social Reckoning: Las consecuencias de un mundo conectado

hace 19 horas
5 min de lectura

Redactada por Andrés Mendoza


Fotografía: Sony Pictures
Fotografía: Sony Pictures

Hace más de 15 años, David Fincher y Aaron Sorkin presentaron al público una de sus películas más aclamadas, The Social Network. La cinta nos mostró el origen de Facebook a través de la historia de Mark Zuckerberg y las personas involucradas en la creación de una plataforma que terminaría cambiando para siempre la manera en que nos relacionamos en internet.


Sin embargo, mucho ha cambiado desde aquella película. Con el paso de los años, Facebook se ha visto involucrado en diversas controversias, como el escándalo de Cambridge Analytica en 2018, relacionado con el uso indebido de datos personales de millones de usuarios, y las revelaciones de The Facebook Files en 2021, que pusieron bajo escrutinio el conocimiento que tenía la compañía sobre los efectos negativos de sus plataformas, particularmente en la salud mental de los adolescentes y la difusión de contenido perjudicial.


Es precisamente a partir de este último escándalo que Aaron Sorkin retoma la historia de Facebook con The Social Reckoning, pero esta vez tomando él mismo la batuta como director.


La película está basada en la investigación detrás de The Facebook Files (Los archivos de Facebook), publicada en 2021 por The Wall Street Journal. La investigación reveló, a partir de documentos internos de la compañía, cómo Facebook tenía conocimiento de distintos problemas relacionados con sus plataformas y el impacto que estas podrían generar en sus usuarios, abriendo una discusión sobre las decisiones de la empresa y su responsabilidad frente a las consecuencias de las interacciones de los usuarios.


La película nos presenta a Jeff Horwitz, interpretado por el ganador del Globo de Oro Jeremy Allen White, y a Frances Haugen, interpretada por la ganadora del Oscar Mikey Madison. Ambos personajes se convierten en piezas fundamentales de la historia, ya que  ambos hacen que la película avance siguiendo el proceso detrás de la investigación que terminaría exponiendo algunas de las prácticas internas de Facebook y dando origen a los Facebook Files.


A partir de ellos, Sorkin construye una historia que se mueve entre el periodismo de investigación y el drama corporativo. Por un lado, seguimos el trabajo periodístico para descubrir y sacar a la luz información sobre Facebook; por otro, conocemos los intereses y conflictos que rodean a la compañía, mostrando no solo el proceso detrás de la investigación, sino también los riesgos, dudas y decisiones que enfrentan quienes se atreven a desafiar a una de las empresas tecnológicas más poderosas del mundo. Este tipo de historias no es ajeno al director, ya que Sorkin anteriormente dirigió The Trial of the Chicago 7, cinta por la que recibió una nominación al Óscar. Sin embargo, en The Social Reckoning la tensión se siente mucho más cercana, principalmente porque aborda un tema que forma parte de nuestra vida cotidiana que es el uso de las redes sociales.


Constantemente, la película nos lleva a cuestionar la manera en que consumimos estas plataformas y las consecuencias que pueden tener no solo a nivel social, sino también individual. Desde la información que recibimos hasta la forma en que nos relacionamos con otras personas, Sorkin convierte este problema en algo más cercano al espectador. Para mí, es precisamente ahí donde se encuentra uno de los puntos más fuertes de la película.


Sin embargo, la película flaquea por momentos en cuestiones narrativas. Algunas escenas vuelven a explicar datos o situaciones que ya habían quedado establecidos anteriormente, provocando que ciertos momentos se sientan repetitivos y que la historia pierda un poco de ritmo. Algo similar ocurre con los saltos en el tiempo. Si bien, son un recurso interesante para conocer otra perspectiva, en algunas ocasiones aparecen en momentos poco naturales y pueden llegar a romper la continuidad de la historia. No necesariamente hacen que sea difícil seguir lo que está ocurriendo, pero sí provocan que la narración se sienta menos fluida de lo que podría ser, ocasionando interrupciones en varios momentos. Esto contrasta con aquellos momentos en los que Sorkin permite que la investigación avance por sí sola, ya que es ahí donde la película encuentra un ritmo mucho más ágil y donde la tensión, especialmente conforme nos acercamos al final, funciona mucho mejor.


Gran parte de esto también se sostiene gracias a las actuaciones. Mikey Madison destaca y se lleva buena parte de la película al mostrarnos a una Frances Haugen que constantemente se enfrenta a sus propias inseguridades y dudas, pero también a la determinación de continuar con una investigación cuyas consecuencias son cada vez mayores. Madison logra transmitir ese conflicto interno con sus distintos tonos de voz que hacen que entendamos el peso de sus decisiones sobre el personaje, construyendo una evolución que vemos desarrollar conforme avanza la historia. Otro de los grandes aciertos y que contrasta con la actuación de Madison es Jeremy Strong como Mark Zuckerberg. Aunque su participación es más limitada, cada una de sus apariciones logra imponer. Su interpretación nos presenta a un Zuckerberg más veterano y consolidado que aquel que vimos años atrás con Jesse Eisenberg en The Social Network. Poniéndonos ante una figura que ahora debe enfrentarse al enorme poder y a las consecuencias de aquello que ayudó a crear.


Fotografía: Sony Pictures
Fotografía: Sony Pictures

En el apartado visual encontramos a Jeff Cronenweth, quien vuelve como director de fotografía después de haber trabajado en The Social Network. Su regreso ayuda a mantener cierta conexión visual con aquella película gracias a sus tonos fríos y encuadres en exteriores, aunque The Social Reckoning construye una identidad propia al recorrer diferentes momentos y etapas de la investigación.


Uno de los aspectos que más destacan es la recreación de espacios como las oficinas de The Wall Street Journal, además de otros escenarios importantes para el desarrollo de la historia. La fotografía aprovecha estos lugares para acompañar el tono de investigación de la cinta, permitiendo que visualmente podamos seguir la evolución de una investigación que se desarrolló durante varios años.


The Social Reckoning es, sin duda, una digna sucesora de la cinta de 2010. En lugar de intentar repetir la historia que ya conocemos, esta película trae la conversación al presente y plantea un problema mucho más cercano a nosotros, dejando al espectador reflexionando sobre el uso que hacemos de las redes sociales y el poder que estas han adquirido en nuestra vida cotidiana.


Actualmente, estas plataformas se han convertido en una ventana desde la que conocemos el mundo, nos informamos y nos relacionamos con otras personas. Sin embargo, cuando son utilizadas de manera irresponsable o cuando aquello que vemos está condicionado por intereses que desconocemos, sus consecuencias pueden ir mucho más allá de una pantalla. Al final, The Social Reckoning no solo habla sobre Facebook y las decisiones tomadas dentro de la compañía, sino que nos lleva a cuestionarnos cuánto control tienen realmente las redes sociales sobre aquello que pensamos, consumimos y creemos. Una reflexión que nos hace reconsiderar nuestra propia relación con estas plataformas. Con actuaciones sólidas y una historia que, pese a ciertos tropiezos narrativos, logra mantener el interés del espectador, The Social Reckoning es una película que seguramente dejará pensando a muchos. Más allá de todo, la cinta nos invita a reflexionar sobre cuál será el papel de las redes sociales en el futuro de la sociedad y cómo podrían influir en nuestra manera de ver el mundo.


Agradecemos a Sony Pictures por la invitación y la oportunidad de asistir a la función de prensa para poderles traer está reseña.


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