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Periodismo mexicano frente a nuevos desafíos: IA, violencia y transformación digital

hace 10 minutos
6 min de lectura

Redactado por: Daniela Lizzeth Vázquez Uribe

29 de septiembre de 2026

Alcaldía Miguel Hidalgo, Ciudad de México.


Foto por: Lizzeth Uribe
Foto por: Lizzeth Uribe

La transformación de los medios, el uso de inteligencia artificial y las condiciones en las que se ejerce el periodismo en México fueron algunos de los temas discutidos este martes 29 de septiembre durante el conversatorio “Desafíos del periodismo mexicano”, realizado en el Centro Cultural Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).


El encuentro reunió distintas miradas sobre el presente del periodismo. Laura Barranco Pérez, periodista y Patricia Ortega Ramírez, investigadora de la UAM-Xochimilco especializada en medios y comunicación; e Ignacio Rodríguez Reyna, periodista de investigación y director de Fábrica de Periodismo, compartieron sus perspectivas desde la experiencia profesional y académica. La conversación fue moderada por Gabriel Sosa Plata, investigador y especialista en medios, políticas de comunicación y derechos de las audiencias. 


La diversidad de sus trayectorias permitió abordar los retos que enfrenta el periodismo frente a la transformación del ecosistema digital. 


La actividad formó parte de la programación conmemorativa por los 50 años del Semanario de la UAM, que comenzó a circular el 29 de septiembre de 1976 como Órgano Informativo de la Universidad Autónoma Metropolitana. Desde entonces, sus páginas han documentado la actividad académica, científica, cultural y social de la institución, convirtiéndose en parte de la memoria de sus cinco Unidades y de las personas que han construido la vida universitaria.


La celebración de este medio busca también reflexionar sobre su futuro frente a los cambios tecnológicos y las nuevas formas de comunicación. Durante esta semana, la programación de la UAM incluye actividades académicas y culturales en distintas Unidades, entre ellas: arte, ciencia y tecnología, cine y sociedad.


Uno de los ejes de la conversación fue el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo periodístico. Su incorporación a los medios plantea nuevas posibilidades para la producción de contenidos, pero también obliga a discutir los límites de su utilización y la responsabilidad que permanece en manos de quienes generan y difunden información.


Sobre este desafío, Patricia Ortega llamó que el acercamiento a la inteligencia artificial no esté basado únicamente en el temor, sino en la investigación y el cuidado profesional:


“Tenemos que entrarle, pero tenemos que entrarle no con fobias, sí con mucha investigación, sí con el cuidado que eso merece”. Mencionó.

Foto por: Lizzeth Uribe
Foto por: Lizzeth Uribe

A la par, los participantes reflexionaron sobre la sobreinformación que caracteriza al entorno digital. La cantidad de contenidos que circulan de manera constante puede dificultar que las audiencias distingan entre información comprobada, contenidos engañosos y publicaciones que carecen de un proceso periodístico detrás.


En este escenario, Ortega señaló que el desafío del periodista no termina al encontrar información.


“La responsabilidad que hoy en día tienen los periodistas es precisamente qué hacen con esa información”, afirmó.

También advirtió sobre uno de los problemas que enfrentan las audiencias en las plataformas digitales: la pérdida del contexto. “Hoy las redes socio digitales descontextualizan muchas cosas”, sostuvo, al explicar que una información publicada tiempo atrás puede volver a circular como si fuera un acontecimiento reciente cuando no se identifica adecuadamente su fecha y contexto.


Por ello, durante el encuentro se destacó la necesidad de que las nuevas generaciones mantengan prácticas como la investigación, la consulta de fuentes y la verificación de datos.


Ortega insistió en que el periodismo no puede limitarse a recopilar información, sino que debe construir sus contenidos con transparencia y fuentes confiables:


“No es nada más investigar, no es nada más acceder a la información y a los datos, sino hay también que construir esas realidades y construirlas con transparencia, con fuentes verídicas, con fuentes pertinentes”.

La discusión también abordó el papel de los medios públicos y la diversidad de voces que tienen espacio dentro de ellos. Ignacio Rodríguez Reyna cuestionó la permanencia de prácticas que, desde su perspectiva, pueden limitar la pluralidad informativa.


“La pluralidad de voces es lo que nos enriquece”, afirmó Rodríguez Reyna, quien señaló que escuchar distintos puntos de vista permite a las audiencias construir una posición propia frente a los asuntos públicos.


Laura Barranco coincidió en la necesidad de ampliar la diversidad de voces y cuestionó la falta de pluralidad que se observa en algunos espacios mediáticos.


“Siento que le tienen un pavor a la pluralidad, que se me hace injustificada”, señaló durante su intervención.

Para Rodríguez Reyna, el problema también alcanza el uso de los recursos públicos destinados a los medios. El periodista cuestionó que estos recursos puedan utilizarse para favorecer determinadas posiciones y limitar las voces críticas.


“Me parece lamentable que hoy siga vigente la idea de que los recursos públicos se usan para castigar a quien tiene un pensamiento crítico y se premia para recompensar económicamente a quienes son fieles aliados de la reproducción de un discurso oficial”, sostuvo.

Más allá de las diferencias políticas, Rodríguez Reyna planteó la importancia de garantizar la posibilidad de disentir:

“Yo no tengo que estar de acuerdo contigo, pero sí me encantaría escucharte y que tú tengas la posibilidad de decir lo que tú piensas con respecto a cualquier tema”.

Otro de los puntos centrales de la conversación fue la selección de los temas que llegan a las agendas informativas. Para Rodríguez Reyna, existen fenómenos sociales que ocurren cotidianamente y que no siempre reciben atención suficiente de los medios.


“Hay temas nuevos que están surgiendo en la realidad que nunca aparecen o aparecen de una manera muy limitada en la agenda de los grandes medios”, señaló.

Entre los asuntos mencionados estuvo la violencia contra las mujeres y la necesidad de realizar coberturas más profundas que no se limiten al registro de los hechos. También se habló de expresiones culturales, movimientos juveniles y formas de organización comunitaria que pueden quedar fuera de las agendas tradicionales.


La discusión llevó así a una pregunta sobre el papel del periodismo: no solamente qué información circula con mayor rapidez, sino qué acontecimientos y sectores de la sociedad están quedando fuera de la mirada de los medios.


La conversación también llevó la mirada hacia las condiciones de seguridad en las que trabajan los periodistas mexicanos. Las agresiones y asesinatos contra integrantes del gremio formaron parte de la discusión, pero también se puso énfasis en la dimensión humana que existe detrás de cada cobertura: el valor y la valentía que implica para muchos periodistas realizar su trabajo aun cuando hacerlo puede representar riesgos personales.


Foto por: Lizzeth Uribe
Foto por: Lizzeth Uribe

En este contexto, Laura Barranco defendió la necesidad de mantener una actitud crítica dentro del ejercicio periodístico. Al hablar de quienes continúan investigando pese a las dificultades, resumió esa postura como “esa maldita rebeldía de no, no y no, y voy a denunciar, y voy a reportear, y voy a hacer, y voy a investigar”.


La frase sintetizó uno de los planteamientos presentes durante el conversatorio: las transformaciones tecnológicas pueden modificar las herramientas del periodismo, pero no eliminan la necesidad de investigar, contrastar información y asumir responsabilidad frente a lo publicado.


Patricia Ortega llamó a fortalecer el papel de los medios universitarios y planteó que “ojalá nuestros medios universitarios tomen la batuta, se construyan en un referente de un buen periodismo, de una defensa de los derechos humanos”.


Rodríguez Reyna también señaló que las universidades cuentan con una herramienta para ampliar su incidencia social: sus propios medios. “La universidad tiene una herramienta que son medios universitarios para incidir fuera y, digamos, quitar esa cortina que nos divide”, afirmó.


Para el periodista, esto implica que los medios universitarios no deberían limitar su cobertura únicamente a lo que ocurre dentro de sus comunidades. Propuso que salgan a las calles y documenten los fenómenos que ocurren fuera de los espacios universitarios.


“A mí me encantaría ver, por ejemplo, reportajes en los medios universitarios (...) que rompan esa pared invisible y que salgan a las calles y que reporten lo que está ocurriendo, fuera de sus márgenes de la comunidad”, señaló.

La propuesta adquiere especial relevancia en una universidad pública como la UAM, donde los medios pueden funcionar no sólo como espacios de información institucional, sino también como herramientas para observar y explicar los fenómenos sociales que ocurren en su entorno.


Más allá de las herramientas tecnológicas, los participantes señalaron la importancia de preservar los principios éticos del periodismo. Investigar, contrastar información y asumir responsabilidad frente a lo que se publica continúan siendo elementos fundamentales para una profesión que enfrenta cambios constantes en sus formas de producción y consumo.


Los instrumentos y plataformas que hoy modifican la práctica periodística, el conversatorio dejó abierta una pregunta sobre el futuro del oficio y su capacidad para responder a una sociedad que también ha cambiado sus formas de informarse. Las intervenciones señalaron la necesidad de que los periodistas comprendan estas nuevas dinámicas y participen activamente en la construcción de un ecosistema informativo más diverso y cercano a sus audiencias.


Foto por: Lizzeth Uribe
Foto por: Lizzeth Uribe

En este contexto, reflexionar sobre el periodismo también implica discutir el papel que tendrá la profesión en los próximos años: cómo relacionarse con las nuevas tecnologías, cómo recuperar la confianza de las audiencias y cómo mantener su relevancia frente a un flujo informativo cada vez más amplio. El encuentro, realizado en el marco de los 50 años del Semanario de la UAM, planteó así una mirada hacia el futuro de una actividad en permanente transformación.

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