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La oscuridad detrás del entretenimiento coreano

  • hace 2 días
  • 6 Min. de lectura

-Cortes P. Nadia


En los últimos años, el K-pop se ha consolidado como uno de los fenómenos culturales más influyentes mundialmente; ha destacado en la escena musical global al fusionarse con diversos géneros musicales como el pop, el hip-hop, el R&B, el funk, el rap y el rock.

Lo que más ha llamado la atención de este género son los grupos, las coreografías, videoclips y producciones sumamente elaboradas, bandas como SHINee se han convertido en un gran referente del K-pop. Sin embargo, detrás de la imagen perfecta, existe una realidad que ha comenzado a generar debate en redes sociales y medios internacionales: las presiones que conlleva ser un idol y las consecuencias en su salud mental reflejadas en casos como el de Kim Jongyun.


imagen sacada de Soompi
imagen sacada de Soompi

El origen del K-pop


Durante los años 1990, surgió el fenómeno que décadas después alcanzaría una relevancia en todo el mundo, se trata del K-pop, un producto musical detrás del cual no solo estuvo una empresa comercial, sino un gobierno en busca de su estabilidad. 

Debido a la crisis económica de 1997 en Corea del Sur, el país solicito ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI), sin embargo, el recibir esta ayuda implicó modificar su mercado, necesitaba abrirse a la inversión extranjera y sin otra alternativa, Corea del sur, aceptó.

Cuando el gobierno toma esta decisión, sus televisoras comienzan a exportar su música y sus novelas. El primer país en enloquecer con los productos coreanos fue China, lo que resultó fundamental para que Corea del Sur entendiera el potencial de la proyección cultural. Es así como inicia el llamado “hallyu”, esta palabra conformada por caracteres chinos tiene como significado “ola congelante” por el efecto que los productos generaban en los jóvenes, pero poco tiempo después, el gobierno surcoreano decidió cambiarlo por “ola coreana” que lo hacía sentir más suyo.


Reclutamiento de idols para formar nuevos grupos


Muchos cantantes se han unido a grupos de K-pop mediante audiciones mundiales organizadas por compañías de entretenimiento coreanas, mejor llamado “sistema de trainees”, este proceso convierte a adolescentes o a veces niños en estrellas, no solo se trata de cantar bonito o bailar bien, se necesita pulir cada aspecto del artista, desde su carisma, hasta su apariencia física.

El primer paso es asistir a una audición de alguna de las agencias que se dedican al entretenimiento coreano como SM, JYP, YG o HYBE. Una vez pasada la audición se firma un contrato exclusivo con la agencia, sin embargo, nada ni nadie les asegura a los trainees convertirse en idols, algunos lo intentan por años y nunca llegan al escenario. 

Las agencias les proporcionan alojamiento, alimento, transporte, pero este costo puede ser descontado del dinero que generen si llegan a debutar.

Los días de entrenamiento de los trainees conllevan jornadas sumamente largas, pueden iniciar a las 6 a.m y terminar hasta medianoche, las cuales puede resultar perjudiciales si estamos hablando de adolescentes que están en pleno desarrollo. Cada mes, presentan evaluaciones donde tienen que mostrar su progreso, ya sea bailando, cantando, actuando o mostrando algún performance, estas evaluaciones son analizadas por los entrenadores y los equipos de dirección de la empresa. Las calificaciones determinan quien continúa, quien debe repetir ciertos módulos y quien será expulsado. 

Para debutar, la agencia elige a los participantes que mejor encajan con el perfil deseado, una vez seleccionados los miembros, se define el nombre del grupo, estilo musical y visual. Se comienza a trabajar de inmediato en las primeras canciones, photoshoots y videos musicales.

Convertirse en idol de K-pop es una carrera que exige resistencia emocional y mucha paciencia.


Programa de supervivencia I-land, imagen sacada de Weverse
Programa de supervivencia I-land, imagen sacada de Weverse

La presión por la perfección 


La industria del K-pop es conocida por su exigencia. Detrás del cuerpo “perfecto” existe una presión constante por parte de las compañías surcoreanas. Los idols son productos en una industria multimillonaria, y sus cuerpos son parte del negocio.

Como se mencionó anteriormente, antes de debutar, los trainees pasan años entrenando, este entrenamiento incluye dietas extremas que se siguen incluso cuando ya se convirtieron en idols. 

Uno de los casos más famosos, es la dieta de la cantante y actriz coreana IU que consistía en una manzana de desayuno, batatas en la comida y un batido de proteínas en la cena. En 2013 la artista confesó que perdió 4 kilos en tan solo 4 días, incluso llegó a bajar 7kg en una semana. 

Otro caso es el de Jimin de BTS, optó por comer solamente una comida al día durante diez días, lo que resulto en una pérdida de 10 kg, el idol afirmó “cuando teníamos ensayos de baile, no sentía hambre, sino que mi cuerpo no tenía fuerzas, así que colapsaba”.

Algunas de las restricciones que conlleva ser un idol son: tienen prohibido consumir cualquier tipo de droga o tener algún otro vicio como fumar; tampoco tienen derecho a decidir sobre realizarse tatuajes o hablar de temas polémicos o tabú; deben de mantener una forma de expresarse apropiada; las empresas en las que se encuentran tienen el poder de hacer que se sometan a cualquier tipo de cirugía estética si lo ven necesario; la vida sentimental de los idols esta prohibida, al menos por un determinado tiempo. 


El caso de Kim Jonghyun de SHINee


La salud mental de los artistas en el mundo del Kpop, es un tema del que no se habla en Corea del Sur, un país donde hablar sobre las emociones sigue siendo un tabú. Los idols enfrentan una batalla silenciosa ante la idealización de los fans ya que los ven como seres humanos perfectos, olvidando que son personas que también tienen que lidiar con desafíos personales y sobre todo mentales.

Debido a esto, en algunas situaciones, los idols se ven obligados a tomarse un descanso para poder enfocarse en su bienestar. Este periodo de ausencia es conocido como hiatus y no tiene un tiempo definido.

El caso de Kim Jonghyun, un artista que debutó en 2008 como miembro de SHINee, grupo administrado por la compañía SM Entertainment, marcó un momento importante en la discusión sobre la salud mental dentro de la industria del K-pop. Su muerte generó conmoción tanto en Corea del Sur como en otros países donde el grupo tenía una gran base de seguidores. A partir de este acontecimiento, muchas personas comenzaron a reflexionar sobre las condiciones laborales y emocionales que enfrentan los idols.

El cantante sur coreano Kim Jonghyun falleció a causa de suicidio el 18 de diciembre de 2017 a la temprana edad de 27 años. Cuando esta noticia salió a la luz, también se popularizo una nota de despedida por parte del artista que decía "Estoy roto por dentro. La depresión que lentamente me ha ido carcomiendo ya me ha devorado, y no he podido superarla. Es increíble lo mucho que duele. Nadie está más atormentado ni debilitado que yo" mostrando el cansancio mental evidente que sufría, en esta carta también parece lamentar haber entrado a la industria del K-pop "Volverme famoso probablemente no era mi destino. Me dicen que por eso lo estoy pasando mal...¿Por qué lo elegí?" para concluir escribe “Dime que esto es suficiente, que lo hice bien. Incluso aunque no puedas sonreír, no me despidas echándome la culpa. Lo hiciste bien, lo hiciste bien. Adiós".


imagen sacada de EL PAÍS
imagen sacada de EL PAÍS

El caso también evidenció que, a pesar del éxito, la fama y el dinero, muchos artistas experimentan niveles altos de estrés, agotamiento y presión psicológica. Las largas jornadas de trabajo, las constantes giras, la falta de privacidad y la necesidad de cumplir los estándares puede desencadenar ansiedad, cansancio extremo, depresión y en algunas ocasiones, el suicidio, ya que, así como Joghyun existen más idols que han muerto por la misma razón. 

Otro elemento que contribuye a esta situación es la dificultad que tienen estos cantantes para pedir ayuda. Muchas de las letras en las canciones escritas por Kim jonghyun mostraban claramente la depresión con la que vivía. Un ejemplo es la canción “LET ME OUT” que en el coro expresa “Por favor alguien abráceme, estoy cansado de este mundo” “Por favor alguien note las luchas por las que he pasado, por favor ayúdame”, pero aún así, esto solo era visto como un lanzamiento más de un miembro del grupo, sin ver lo que había detrás. 


Conclusión


El éxito internacional que ha tenido el K-pop ha demostrado el potencial que tiene la industria coreana. Sin embargo, también evidencia las condiciones en las que se desarrolla. La presión por la perfección, el reclutamiento desde una temprana edad y estar en el ojo público pueden afectar la salud mental de los idols. Casos como el de Jonghyun genera una mayor conciencia sobre la importancia de mantener la cordura como consumidores y apoyar la salud mental sin que sea visto como un tabú, de igual manera, cuestionarnos sobre lo que hay detrás de “la perfección”. Diversas agencias de entretenimiento han comenzado a implementar programas de bienestar emocional y acceso a servicios de salud para sus artistas, reconociendo que la presión a la que están sometidos puede afectar significativamente. Además, la importancia de que exista un apoyo mutuo entre artistas y fans sin olvidar que también son personas y no un producto.


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