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Entre canciones y anécdotas, Kalimba hizo vibrar La Maraka

  • hace 2 días
  • 4 min de lectura

Por: Maribetsy Amalinalli Medina Rivera 

Fecha: 5 de Julio del 2026

Lugar: Benito Juárez, Ciudad de México


Foto por: Paola Rivera
Foto por: Paola Rivera

Las luces se apagaron y los aplausos comenzaron a llenar cada rincón de La Maraka. Vestido con una camisa blanca, pantalones de rayas y lentes oscuros, Kalimba apareció sobre el escenario acompañado. Antes de continuar con la primera canción, lanzó una frase que marcaría el rumbo de la noche: “Mi show es muy interactivo; aquí cantamos todos, gritamos todos, lloramos todos”. El público tuvo una reacción inmediata y el recinto se llenó de aplausos y gritos.


La noche del 3 de julio, La Maraka, recinto ubicado en la colonia Narvarte de la Ciudad de México y conocido históricamente como “El Palacio de la Salsa”, recibió una nueva fecha del Hits Tour. Desde antes, del inicio del espectáculo, los asistentes comenzaron a ocupar las mesas y sillas que caracterizan al lugar. Entre conversaciones, fotografías y la expectativa por ver al cantante, predominaban a simple vista hombres y mujeres de entre 40 y 60 años, muchos acompañados por familiares, amigos o sus parejas.

                                                 

A las 21:30 horas, la cantante y compositora venezolana de pop urbano, Carmen de León, reconocida por su potente rango vocal, su propuesta visual y por consolidarse rápidamente como una de las promesas de música latina actual, fue encargada de abrir el concierto y preparar el ambiente para la llegada del artista principal. Veinticinco minutos después, Kalimba dio inicio a su presentación con “El último beso”, tema popularizado por Leo Dan, desatando los primeros aplausos y las voces del público, que desde ese momento comenzaron a acompañar cada interpretación.


Más allá de interpretar su repertorio, Kalimba convirtió la interacción con el público en uno de los ejes de su presentación. Entre canción y canción compartía anécdotas, hacía bromas y respondía a los comentarios que surgían desde las mesas, lo que creó un ambiente cercano y espontáneo que por momentos hizo olvidar la distancia entre el escenario y los asistentes.


Uno de los momentos que más hizo reír al público ocurrió cuando Kalimba decidió revelar uno de los "secretos" de conciertos. Entre bromas explicó que el tradicional momento en el que un artista aparenta despedirse para regresar minutos después con una última canción suele estar planeado desde el inicio de cada espectáculo. Incluso comentó que, en muchas ocasiones, los artistas ni siquiera llegan al camerino, sino que esperan detrás de una cortina o en algún lugar cercano al escenario mientras el público continúa pidiendo otra interpretación. Las risas se extendieron por todo el recinto y el cantante terminó riendo junto con los asistentes, en un momento espontáneo que reforzó el ambiente de confianza y cercanía que caracterizó la presentación.


El recorrido musical fue más allá de sus propios éxitos. Uno de los momentos más esperados llegó con “Duele (Crazy)”, canción que fue coreada de principio a fin por los asistentes. Sin embargo, el repertorio también incluyó interpretaciones de temas de otros artistas e incluso canciones del género salsa, sorprendiendo a quienes esperaban escuchar únicamente la música del cantante.


“Me gustó que no solo cantará sus canciones. También interpretó éxitos de otros artistas e incluso salsa; eso hizo que el concierto fuera diferente y muy entretenido”, comentó una de las asistentes al finalizar la presentación.

Durante casi dos horas, el escenario se iluminó con tonos azules y rojos que acompañaban cada interpretación de Kalimba. Entre aplausos y ovaciones, los asistentes coreaban las canciones mientras algunos disfrutaban de las botanas y bebidas que ofrecía el recinto, una característica que distingue a La Maraka. Decenas de teléfonos celulares permanecían levantados para registrar los momentos más memorables de la noche y, entre una canción y otra, las risas provocadas por las anécdotas del cantante daban paso nuevamente a la música. La conexión entre Kalimba y el público se mantuvo de principio a fin, haciendo que los asistentes no solo presenciaran el concierto, sino que también se sintieran parte de él.


El concierto concluyó alrededor de las 23:50 horas con una interpretación de “El Triste”, el clásico de José José. La última canción fue recibida con una ovación que puso fin a una presentación marcada por la nostalgia, el humor y la cercanía con el público.


Aunque el ambiente dentro del recinto fue positivo, algunos asistentes señalaron aspectos que afectaron su experiencia. Varios comentaron que el aforo fue mayor al esperado, lo que redujo el espacio entre las mesas y provocó incomodidad durante él concierto. Asimismo, quienes no acudieron en automóvil mencionaron que regresar a casa representó un reto, ya que las opciones de transporte público eran limitadas a esa hora. La mayoría recurrió a solicitar un servicio de transporte por aplicación y, debido a la alta demanda al finalizar el evento, las tarifas aumentaron, representando un gasto adicional.


Más allá de esos inconvenientes, Kalimba dejó claro que su propuesta va más allá de interpretar canciones. Su cercanía con el público, las anécdotas, el humor y un repertorio que combinó éxitos propios con homenajes a otros artistas hicieron que la velada se sintiera distinta. Al terminar el concierto, las puertas de La Maraka se llenaron de asistentes que se retiraron entre risas y conversaciones. Algunos seguían cantando fragmentos del repertorio, mientras otros comentaban con sus acompañantes las anécdotas y los momentos que más les habían llamado la atención durante la presentación.


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