top of page

El camino de la actuación: Esteban Radilla y el oficio de construir personajes

  • hace 2 días
  • 5 min de lectura

Por: Alondra Salmeron

27 de junio de 2026



Foto tomada por: Paulette Di Santi
Foto tomada por: Paulette Di Santi

La actuación para Esteban Radilla es una forma de exploración constante. A sus 18 años, el joven actor ha transitado entre el teatro, el cine y la televisión, construyendo una trayectoria que comenzó en Córdoba, Veracruz, dentro de un grupo de teatro amateur en Córdoba, espacio donde descubrió su interés por la interpretación y comenzó a desarrollar sus primeras herramientas actorales, y que hoy continúa en la Ciudad de México, donde ha participado en diversas producciones audiovisuales y escénicas.


Radilla forma parte de una generación de actores que crecen en un ecosistema artístico marcado por la multiplicidad de plataformas, la rapidez de los rodajes televisivos y la exigencia de versatilidad entre medios. En ese contexto, su formación y experiencia reflejan el proceso de adaptación constante que implica construir una carrera actoral en México.


“Hola, me llamo Esteban Radilla, tengo 18 años y soy actor de cine, teatro y televisión. Empecé en un grupo de teatro amateur en Córdoba, Veracruz, donde di mis primeros pasos, y después me mudé a la Ciudad de México para comenzar a trabajar en cine y televisión”, comparte.

Su trayectoria incluye cortometrajes escolares y profesionales, una película filmada en 2024 aún pendiente de estreno, y participaciones en el programa unitario La Rosa de Guadalupe. Sin embargo, Uno de los proyectos que más ha marcado su trayectoria es Pogo, una obra de teatro de terror inspirada en el caso del asesino serial estadounidense John Wayne Gacy, conocido por presentarse como payaso infantil bajo el nombre de “Pogo”. La puesta en escena aborda la historia de algunas de sus víctimas y la violencia ejercida por el criminal desde una perspectiva dramática. Dentro de la obra, Radilla interpretó a seis víctimas distintas, lo que representó uno de los mayores desafíos de su carrera debido a la intensa carga física y emocional, lo que implicó cambiar constantemente de personaje durante los ensayos y funciones.


“He estado en cortometrajes y en un largometraje que grabé en 2024. También he tenido apariciones en La Rosa de Guadalupe. Pero uno de los proyectos más importantes para mí fue la obra Pogo, donde interpreté a seis víctimas distintas. Fue un reto físico y emocional enorme”, explica.


En el ámbito de las artes escénicas, el teatro sigue siendo considerado por diversos especialistas como uno de los espacios más exigentes para la formación actoral, debido a su continuidad en escena, el trabajo corporal y la construcción inmediata del personaje frente al público. En ese sentido, la experiencia de Radilla en Pogo implicó no sólo un desafío interpretativo, sino también un proceso de resistencia y adaptación constante durante los ensayos y funciones.


La motivación de Radilla por la actuación surgió desde la infancia, aunque tomó forma profesional con el tiempo.


“Creo que siempre estuvo en mí. De niño me gustaba jugar a ser otras personas, y después descubrí que había gente que se dedicaba a eso. Entré al teatro amateur y ahí confirmé que me apasionaba interpretar personajes”, recuerda el joven actor.


Su primera experiencia frente a una cámara ocurrió durante la grabación de un cortometraje profesional realizado en la Ciudad de México, donde, además de enfrentarse al nerviosismo propio de su debut, encontró el respaldo de la directora y del equipo de producción, quienes lo guiaron durante el rodaje.


“Estaba muy nervioso porque era mi primera vez frente a cámara. Había pasado un casting largo y quería hacerlo bien. Pero la directora y el crew me ayudaron mucho, me guiaron en todo el proceso”, comenta.


El trabajo actoral, explica, requiere una preparación constante que combina investigación, análisis de texto y exploración física del personaje. En su caso, cada proyecto implica un acercamiento distinto.


“Depende del proyecto, pero normalmente investigo mucho. En Pogo, por ejemplo, investigué sobre cada víctima que interpretaba para entender su historia. Luego trabajo el texto y busco justificar las acciones del personaje”, señala.


Entre sus herramientas de trabajo destacan enfoques como “Viewpoints”, centrado en la exploración física y la reacción, así como elementos del método Stanislavski, utilizados como apoyo en el análisis de personaje.


Uno de los proyectos más significativos de su carrera hasta ahora ha sido su participación en una película realizada en 2024, la cual representó su debut en cine.


“Fue una película con temática queer sobre un hombre mayor que, tras la muerte de su esposa, descubre su identidad de género. El proceso de casting tuvo cuatro etapas y fue muy importante para mí porque sentí que estaba empezando algo grande”, relata el actor.


El cine, como espacio de producción colectiva, suele generar dinámicas de trabajo intensas y colaborativas, donde los procesos de casting y rodaje pueden convertirse en experiencias decisivas para actores emergentes como Renata Vaca, Greco Sendel, etc.


En su experiencia, los mayores retos han surgido tanto en el teatro como en la televisión. En Pogo, la exigencia física y emocional de interpretar múltiples personajes supuso un desgaste constante. En televisión, en cambio, el reto ha sido el ritmo acelerado de producción.


“A veces solo hay una o dos tomas, y el texto llega el mismo día. Eso te obliga a confiar mucho en tu instinto como actor”, explica.


Más allá de los retos técnicos, Radilla identifica su primer cortometraje profesional en Ciudad de México como un punto de inflexión en su carrera.


“Era sobre un chico con psicosis que se sentía perseguido. Fue la primera vez que alguien confió en mí para un proyecto profesional y además me pagaron por actuar. Eso me dio mucha seguridad”, recuerda con felicidad.


En lo personal, la actuación también ha transformado su manera de ver el mundo. La empatía, es una de las principales lecciones que le ha dejado su formación artística, afirma.


“Como actor tienes que entender a tus personajes, incluso si sus acciones no son buenas. Eso te hace más empático en general. Desde que empecé, siento que veo el mundo de otra forma”, dice.

Finalmente, al hablar sobre quienes desean dedicarse a la actuación, Radilla insiste en la importancia del compromiso y la paciencia como elementos fundamentales del proceso de preparación.


“Yo todavía estoy aprendiendo, pero lo más importante es trabajar, estudiar, ver cine, ir al teatro y ser pacientes con sus procesos. Y, sobre todo, no olvidar disfrutarlo, porque actuamos por el gozo de hacerlo”, concluye el actor.


En un panorama donde la actuación exige disciplina, versatilidad y una constante capacidad de adaptación, Esteban Radilla representa a una generación de actores que, construyen su camino a partir de la experiencia directa en distintos formatos escénicos y audiovisuales.


Su trayectoria, aún en desarrollo, refleja no sólo el proceso de formación de un actor emergente, sino también las dinámicas actuales de la industria, donde el aprendizaje continuo, la intuición y la sensibilidad artística se convierten en herramientas fundamentales para sostener una carrera.


Más allá de los proyectos en los que ha participado, su historia evidencia cómo la actuación funciona también como un espacio de transformación personal, donde la empatía, la observación del entorno y la interpretación de distintas realidades se vuelven parte del crecimiento individual.


Asimismo, la actuación y las artes escénicas desempeñan un papel fundamental en el desarrollo cultural de la sociedad, ya que permiten representar historias, visibilizar problemáticas y acercar al público a experiencias distintas de las propias. A través de cada personaje y cada puesta en escena, actores y actrices contribuyen a generar reflexión, sensibilidad y comprensión sobre la diversidad de realidades que conforman el mundo contemporáneo.


En este sentido, el trabajo de intérpretes como Esteban Radilla refleja cómo el arte escénico no sólo busca entretener, sino también, fomentar la empatía y el diálogo entre las personas. Al dar vida a personajes con contextos, emociones y conflictos diversos, la actuación se convierte en un medio capaz de fortalecer la conexión humana y enriquecer la vida cultural de la sociedad.


Radilla continúa construyendo su camino en la actuación con la convicción de seguir aprendiendo y explorando nuevas formas de expresión, en un oficio que, como él mismo sugiere, se vive tanto en el escenario como fuera de él.


Comentarios


Amamos los consejos, construyamos esto juntxs

A través de este formulario, puedes proponer proyectos, cambios, consejos o simplemente un saludo. Bonito día. 

bottom of page