Crónica: El álbum del Mundial como tradición: Intercambio de estampas del Mundial en Bellas Artes
- hace 22 horas
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por: Jimena Reyes y Nataly Maya
Fecha: 22 de junio de 2026

Cuauhtémoc, Ciudad de México. Cada cuatro años, el álbum del Mundial vuelve a ser parte de la rutina de miles de aficionados. Desde que la empresa italiana Panini comenzó a publicar esta colección a finales de los años sesenta, llenar sus páginas se ha convertido en una tradición que reúne a familias, amigos y desconocidos alrededor del fútbol.
Entre conversaciones, sobres abiertos y estampas repetidas, los alrededores de Bellas Artes se transforman en un punto de encuentro para quienes buscan completar el álbum del Mundial. Personas de distintas edades llegan con sus colecciones en mano, comparan las estampas que tienen y preguntan cuáles les faltan, en una dinámica que combina la emoción de coleccionar con la necesidad de intercambiar para avanzar.
Lo que a simple vista parece una actividad de entretenimiento, se convierte en un espacio de convivencia donde desconocidos comparten una misma meta, llenar los espacios vacíos de su álbum sin gastar de más en sobres. En medio del movimiento habitual de la zona, las estampas pasan de mano en mano, mientras los coleccionistas buscan esa pieza que les falta.
Laura llegó al intercambio después de escuchar que en Bellas Artes se reunían personas para cambiar estampas. Mientras buscaba con quién intercambiar, comentó, “Nos habían dicho que mucha gente se juntaba a cambiar y venimos y sí hay mucha gente”.
Para Sandra, además de la emoción de completar el álbum, el intercambio representa una manera de ahorrar. “Es más barato que comprar sobres”, explicó. Sin embargo, reconoció que terminarlo también se convierte en un reto personal, “Es como terminar un proyecto”. Poco a poco, las estampas dejan de ser simples piezas de papel y se convierten en una meta que requiere tiempo y constancia.
La nostalgia también aparece entre quienes participan. Roberto explicó que coleccionar el álbum tiene relación con sus recuerdos de infancia, “Para darme cuenta de lo que viví de niño”. Para él, como para otros coleccionistas, esta tradición conecta el presente con experiencias de otros Mundiales.
Luis, por su parte, relaciona el álbum con un momento familiar. Aunque coincidió en que intercambiar resulta más conveniente que comprar sobres, destacó el valor emocional de compartirlo con su hijo, “Significa felicidad para mí y para mi hijo”.
Ya cerca de las 2 de la tarde, el ambiente en los alrededores de Bellas Artes continúa movido. El sol es fuerte y muchos se protegen con paraguas mientras siguen buscando intercambios. Se escuchan los carros pasar, motos, el ruido de los pájaros y a vendedores que ofrecen monedas o artículos relacionados con el Mundial.

Entre todo eso, la dinámica no se detiene. “¿Haces cambio?”, se repite constantemente entre grupos que se forman y se deshacen en cuestión de minutos. Hay niños felices acompañados de sus mamás o papás, personas sentadas organizando sus piezas y otras caminando con sus listas de faltantes en mano.
Alrededor también hay puestos de botanas, aguas y comida, lo que hace que muchos se queden más tiempo en la zona. Se notan rostros de emoción cuando alguien encuentra la estampa que busca, pero también de desánimo cuando la pieza simplemente no aparece.
Así, entre sol fuerte, ruido constante y conversaciones rápidas, Bellas Artes se convierte por unas horas en un punto de encuentro donde el intercambio del álbum del Mundial no solo es una actividad, sino una excusa para convivir. Cuando el movimiento baja, el lugar vuelve a su ritmo habitual, pero la dinámica deja claro que mientras existan álbumes por completar, este espacio seguirá reuniendo a desconocidos con la misma meta.



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