Alicia Vargas: la pionera que abrió camino en el fútbol femenil en México
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Redactado por: Jimena Reyes y Nataly Maya
Fecha: 15 de julio de 2026

Alicia Vargas es una de las pioneras del fútbol femenil mexicano. Formó parte de la Selección Mexicana que disputó los Mundiales de Italia 1970 y México 1971, este último, recordado por reunir a más de 110 mil personas en la final celebrada en el Estadio Azteca. Aunque esos torneos no fueron reconocidos oficialmente por la FIFA, marcaron un momento histórico para el desarrollo del fútbol femenil en México.
En esta entrevista, Alicia Vargas comparte cómo vivió aquella época, reflexiona sobre el olvido que enfrentó su generación y habla sobre el crecimiento que ha tenido el fútbol femenil en las últimas décadas.
¿Quién es Alicia Vargas?
Mi nombre es Alicia Vargas Ángel y me apodan la “Pelé”. Fui mundialista de 1970-1971, ahora pionera”.
Un Mundial que llenó el Estadio Azteca y después fue olvidado
Aunque el Mundial de 1971 despertó un gran interés entre la afición mexicana, el impulso no se tradujo en un desarrollo sostenido para el fútbol femenil. Vargas explica cómo vivió ese contraste entre el éxito del torneo y el olvido que vino después.
El Mundial de 1971 reunió a miles de aficionados en el Estadio Azteca. ¿Cómo explica que, a pesar de ese impacto, durante muchos años se hablara tan poco de ese torneo?
“Después de haber jugado ese mundial donde fueron unas entradas maravillosas en cada partido, desde la inauguración contra Argentina, después contra Inglaterra, después contra Italia, donde asistieron 80, 90 mil y en la final más de 110 mil porque las escaleras eran gradas. Se acaba ese Mundial y se sepulta todo porque ya no hay un seguimiento por parte de la prensa, porque televisión nada más fue el momento que se vivió que lo estuvieron transmitiendo. Entonces, quedó totalmente en el olvido, porque ya no hubo quien se interesara en llevar una secuencia de esta Selección de 1970-1971”.
¿Cómo funcionaba la venta de boletos y el acceso al Estadio Azteca durante ese Mundial?
“Se vendían los boletos para cada partido en unos $40, $80 pesos el más caro, si mal recuerdo.Esos eran los precios de cada partido. Había taquillas donde se vendían, porque Jaime de Haro, que fue el promotor de este segundo Mundial aquí en el 1971, el alquiló el Estadio Azteca, seguridad y todo.Entonces, realmente se usaban las taquillas para la venta de boletos de cada partido”.
A pesar de la gran respuesta que tuvo el Mundial de 1971 y del desempeño de la Selección Mexicana, aquel impulso no encontró continuidad en el desarrollo del fútbol femenil mexicano. Con el paso de los años, surgieron dudas sobre el rumbo que tomaría esta disciplina en el país.
Después del éxito que tuvo el Mundial de 1971, ¿esperaban que el fútbol femenil creciera más rápido en México? ¿Qué cree que hizo falta?
“No tanto que creciera más rápido porque realmente los dos mundiales como siempre se comenta, no reconocidos por FIFA, pues se hizo un papel muy importante, desde el primero que fue un tercer lugar y un segundo lugar en el segundo y que realizamos algo que hasta la fecha el fútbol varonil no ha logrado. Entonces, no se si de ahí haya sido el olvido, porque nosotras íbamos subiendo muy rápido, entonces, yo siento que por ahí ya lo dejaron por la paz, se terminó el mundial y ya a nadie le interesó el fútbol femenil. Teníamos la esperanza de que se hiciera una liga profesional para poder jugar y adquirir algo para ti misma y tu familia, pero desgraciadamente no fue así, la liga se hace después de 46, 47 años que jugamos nosotras. Porque ellas tienen 9 años y nosotras 56 años de haber jugado el primer mundial en Italia y 55 del de 1971”.
Años después de aquella participación histórica, también surgió el debate sobre el reconocimiento oficial de esos torneos para Alicia Vargas, sin embargo, el valor de haber representado a México va más allá de ese reconocimiento.
¿Qué sintió al ver que un Mundial con tanta respuesta del público no tuviera el reconocimiento que merecía con el paso de los años?
“En realidad no sientes feo, porque para ti el haberlo jugado como tal, como un Mundial, independientemente de que no es reconocido por FIFA, la verdad no sé si por lo mismo que era un deporte totalmente varonil, pues a nadie le interesaba y mucho menos poder avalar esos mundiales. Donde entra la FIFA es en 1991 que es el primer mundial en China donde ya hay eliminatorias, donde todo mundo se elimina para poder asistir a, este, a China, al primer mundial reconocido por FIFA. Entonces nosotras no podemos sentir hasta la fecha feo o bonito que no sea reconocido, inclusive en el Museo Yancuic, estuvo Infantino y dijo que él no tenía conocimiento de nosotras, nos hizo que bajaramos del auditorio donde estaba el presidente de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) Mikel Arriola, Clara Brugada”.
“Para nosotras no es algo tan importante porque a estas alturas, si lo quieren reconocer o no, nosotras ya estamos tanto en la historia del Azteca, como en la historia del fútbol femenil y ya no es una prioridad que lo reconozcan o no. Sí, nos gustaría obviamente, pero se lo dejamos a las autoridades y lo dijo claramente que iba a reconocer ese mundial, digo, lo dijo de palabra, falta que lo haga”.
Jugar un mundial sin saber que no era reconocido
Con el paso de los años surgió el debate sobre la falta de reconocimiento oficial de aquellos torneos. Sin embargo, para las jugadoras que participaron en ellos, esa discusión llegó mucho tiempo después, ya que durante la competencia no fueron informadas sobre esa situación.
¿Cómo era representar a México en un Mundial cuando el fútbol femenil no era reconocido oficialmente?
Nosotras no sabíamos que no era reconocido, esto es a través de los años que lo viralizan, que esos mundiales no fueron reconocidos por FIFA, cuando nosotras no jugamos no nos dijeron en lo más mínimo si iba a ser reconocido o no. Simplemente lo jugamos, tanto en un lado como en el otro, nosotras no teníamos idea de los de pantalón largo en Federación y FIFA como lo iban a manejar.”
Lo que vino después del mundial
Finalizado el torneo, muchas futbolistas tuvieron que dejar de pensar en el deporte como un proyecto de vida y concentrarse en sus estudios o en conseguir un trabajo.
Después del Mundial, ¿qué cambió en su vida y qué no cambió?
“Cambia tu vida, porque ves que del fútbol no vas a vivir. Es un deporte que te apasiona, te gusta y lo sigues jugando, pero ya de cada ocho días, en liga y ya sin tanto compromiso, porque te dedicas a terminar algo de estudio o te dedicas a trabajar y ya de ahí cambia todo, porque ya te mantuvo tu familia ese deporte por un buen tiempo, ellos fueron los que te compraban los uniformes, los zapatos, el transporte, el arbitraje. Pues llega el momento en que dices, bueno, sigo jugando, pero cada ocho días, sin compromiso, compromiso nada más con tu equipo. Y la mayoría nos dedicamos, unas a terminar la carrera, otras a empezar a trabajar y ahí fue el cambio para todas”.
¿Qué oportunidades considera que perdieron muchas de sus compañeras porque el fútbol femenil no recibió apoyo después del Mundial?
“Se dejó todo por jugar esos mundiales, por ir a entrenar, por prepararte y todo, pero en realidad te gustaba, estabas joven y tu familia en cierta forma te solventaba gastos. Entonces, no lo podías visualizar de otra manera, hasta que te das cuenta que ahí quedó todo, que puedes seguir jugando, pero ya tienes que ver a futuro tu vida”.
El presente del fútbol femenil
Cinco décadas después, Alicia Vargas reconoce el crecimiento que ha tenido el fútbol femenil profesional en México, aunque considera que todavía existen retos importantes para alcanzar el nivel de otras potencias.
Cincuenta años después del Mundial de 1971, ¿cree que la deuda con las mujeres que abrieron el camino en el fútbol mexicano ya está saldada o sigue pendiente? ¿Por qué?
“El haber contribuido para algo tan importante que en su momento te hubiera gustado tenerlo tú, pues te da mucha alegría que ya existe esa Liga y que se vaya recuperando poco a poco, tanto año de ausencia a diferencia de otras potencias y de otros países. Entonces, si les va a costar trabajo y si van a tener que estar luchando igual que nosotras en el aspecto de querer ser y darle algún campeonato a México, porque de lo demás pues ya les pagan, tienen todo, tienen campos de entrenamiento, tienen psicólogo, tienen nutriólogo, médico, preparador físico, tienen todo. Entonces, ya depende de ellas que tanto quieran trascender individual, en sus equipos y posteriormente en una Selección donde nos representen y que posiblemente en un año viene el mundial de Brasil. Esperemos que califiquen y estén dentro de esa fiesta y logren llevar los colores de México muy alto y si se trae un campeonato, que mejor, es lo que faltaría, porque son diferentes Selecciones las que se manejan ahora. Ya se dio un segundo lugar con una Sub-17 en un Mundial en España, jugando contra España, van muy bien, ya nada más es ponerle la cereza al pastel con un campeonato mundial en primer lugar en la categoría que sea”.
Después de todo lo que usted vivió como pionera del fútbol femenil, ¿qué significa ver que en 2027 se jugará una nueva Copa Mundial Femenina?
“Realmente te da gusto, pero no podían participar estas chicas, hubo en estos últimos años que no se calificó para un mundial donde ya hay más equipos y más facilidad para poder calificar y es triste, ¿no?. Todos los partidos de preparación los ganaban y ya para la eliminatoria los pierden y nos quedamos sin mundial. Entonces, pues dices, si están haciendo bien las cosas por qué a la mera hora sale mal, entonces ahí hay que ver el por qué, qué fue lo qué les faltó o qué fue lo que pasó, tanto en las jugadoras como en la entrenadora que era Mónica Vergara que la destituyeron por esa razón”.
El legado de una generación
Más allá del reconocimiento institucional, Alicia Vargas considera que el mayor logro de su generación fue abrir el camino para que miles de niñas pudieran imaginar un futuro dentro del fútbol profesional.
A usted, ¿cómo le hubiera gustado ser reconocida?
“Pues como lo que soy, como Alicia Vargas y el legado que dejo en esos dos mundiales y creo que es para que sea un ejemplo para muchas niñas y sobre todo, una motivación de que nosotras sin nada hicimos mucho, ellas con tanto lo pueden hacer más fácil”.
Más de cinco décadas después de aquellos Mundiales, Alicia Vargas considera que el mayor legado de su generación fue abrir el camino para las futbolistas de hoy. Aunque el reconocimiento llegó tarde, afirma que ver el crecimiento del fútbol femenil es una satisfacción y una muestra de que el esfuerzo de aquellas pioneras valió la pena.
La historia de Alicia Vargas representa el inicio de un camino que hoy permite que nuevas generaciones de futbolistas tengan oportunidades que su época no les pudo ofrecer.




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