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2 de octubre no se olvida: 58 años después, las calles vuelven a protestar

hace 5 días
4 min de lectura

Redactado por: Daniela Lizzeth Vázquez Uribe.

2 de Octubre de 2026

Alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México.


Foto por: Lizzeth Uribe
Foto por: Lizzeth Uribe

A 58 años de los hechos ocurridos el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, estudiantes, colectivos y organizaciones sociales marcharon este viernes desde la Plaza de las Tres Culturas hacia el Zócalo capitalino para mantener viva la memoria de las víctimas y exigir justicia. La movilización, que forma parte de las manifestaciones que cada año recuerdan la represión contra el movimiento estudiantil de 1968, transcurrió entre consignas de memoria y protesta, pero también estuvo marcada por momentos de tensión desde las inmediaciones del Metro Tlatelolco y durante el recorrido hacia el Centro Histórico. A lo largo de la jornada se registraron versiones encontradas sobre la actuación de los cuerpos policiales y la interacción con los manifestantes. 


Uno de los principales incidentes ocurrió en las inmediaciones de la estación Tlatelolco de la Línea 3 del Metro, la Secretaría de Seguridad Ciudadana informó posteriormente sobre daños en las instalaciones de la estación y señaló que personas encapuchadas rompieron vidrios y lanzaron cohetones al interior. De acuerdo con la dependencia, no hubo usuarios lesionados.


Sin embargo, durante la cobertura de la movilización se observó una situación distinta al interior de la estación. Cuando el contingente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM ingresó al Metro Tlatelolco, se registró un momento de tensión con elementos policiales. Durante el episodio se observó el uso de artefactos detonadores y pintura en polvo contra jóvenes que se encontraban en las instalaciones. 


Una estudiante que se encontraba dentro de la estación y que prefirió mantener su identidad en el anonimato, relató que permanecía junto con varios de sus compañeros cuando ocurrieron estos hechos. Según su testimonio, uno de los estudiantes que la acompañaba fue agredido físicamente y resultó con una lesión en la cabeza.


La estudiante relató que los hechos ocurrieron mientras los integrantes del contingente intentaban ingresar y desplazarse por las instalaciones del Metro. Su testimonio coincide con lo observado durante la cobertura respecto al uso de artefactos detonadores y pintura en polvo durante la intervención policial.


“Nos aventaron petardos y un polvo azul, se fueron directo con los del bloque negro, pero los puercos no vieron que habia niños adentro, después de atacar a mi compa lastimaron una niña.” comentó.

La diferencia entre el reporte de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y el testimonio recabado durante la movilización, coloca la discusión sobre lo ocurrido al interior de la estación Tlatelolco y sobre la existencia de personas que pudieron haber resultado afectadas durante los hechos.


Horas antes de estos acontecimientos, estudiantes, organizaciones sociales, trabajadores universitarios y antiguos integrantes del movimiento estudiantil de 1968 comenzaron a concentrarse en la Plaza de las Tres Culturas para participar en la movilización del 2 de octubre.


Foto por: Lizzeth Uribe
Foto por: Lizzeth Uribe

La marcha partió de la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, con dirección al Zócalo capitalino. De acuerdo con el Gobierno de la Ciudad de México, alrededor de 8 mil personas participaron en la movilización, en la que estuvieron presentes más de 90 organizaciones civiles y estudiantiles. Entre los contingentes se encontraban estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), además de integrantes del “Comité 68 Pro Libertades Democráticas”, familiares de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, normalistas rurales, organizaciones sociales y agrupaciones sindicales. 


En la Plaza de las Tres Culturas se escucharon consignas como “¡No olvidamos!”, “¡Fue el Ejército!” y “¡Ni perdón ni olvido!”, expresiones que forman parte de las movilizaciones que cada año recuerdan los acontecimientos de 1968.


Los contingentes avanzaron por avenida Ricardo Flores Magón para incorporarse al Eje Central Lázaro Cárdenas y posteriormente, continuar hacia el Centro Histórico hasta llegar a la Plaza de la Constitución.


Foto por: Lizzeth Uribe
Foto por: Lizzeth Uribe

Además de las exigencias relacionadas con los acontecimientos de 1968 y la represión estudiantil de 1971, la movilización incorporó demandas vinculadas con otros casos de violencia y desaparición. La presencia de familiares de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, hizo visible esta relación entre las distintas luchas por memoria y justicia. Durante el recorrido se observaron pancartas y se escucharon consignas relacionadas con la desaparición de los normalistas, mientras que en el mitin realizado en el Zócalo también se exigió esclarecer el caso y mantener la búsqueda de verdad y justicia. Las demandas se extendieron además a otros episodios de represión y violaciones a los derechos humanos, entre ellos el “Halconazo” de 1971, la llamada “Guerra Sucia” y la masacre de Acteal. 


De esta manera, la marcha volvió a convertirse en un espacio donde la memoria histórica se relaciona con problemáticas sociales contemporáneas. Para los participantes, recordar Tlatelolco también representa una oportunidad para colocar en el espacio público exigencias relacionadas con justicia, derechos humanos y no repetición.


El 2 de octubre de 1968, miles de estudiantes y otros participantes se reunieron en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, como parte del movimiento estudiantil que meses antes había comenzado con demandas de libertades políticas, respeto a la autonomía universitaria y rechazo a la violencia policial. Durante el mitin, elementos del Ejército y fuerzas de seguridad rodearon la plaza y se desató un episodio de violencia que dejó personas muertas, heridas y detenidas. Desde entonces, la fecha se convirtió en un referente de la memoria histórica y de las demandas de justicia y esclarecimiento. 


A 58 años de aquellos acontecimientos, nuevas generaciones volvieron a ocupar las calles de la Ciudad de México para recordar a las víctimas y expresar sus propias demandas.


Foto por: Lizzeth Uribe
Foto por: Lizzeth Uribe

La jornada de este viernes mostró, una vez más, que el 2 de octubre continúa siendo una fecha en la que confluyen memoria, protesta y exigencias sociales. Pero también, dejó una discusión abierta sobre la actuación de las fuerzas de seguridad durante las movilizaciones y sobre las distintas versiones de lo ocurrido en las inmediaciones de Tlatelolco.


Mientras los contingentes continuaban su avance hacia el Zócalo, la consigna histórica de “2 de octubre no se olvida” volvió a escucharse entre las calles del Centro Histórico, conectando la memoria de 1968 con las demandas de quienes, casi seis décadas después, siguen llevando la protesta a las calles.

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