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Regulación de los celulares en las aulas de educación básica en México: un tema que divide las opiniones de profesores

  • 20 jul
  • 10 min de lectura

Redactado por: Abigaëlle Saintilmond

15 de julio de 2026


Foto por Abigaëlle Saintilmond
Foto por Abigaëlle Saintilmond

Ciudad de México. Debido a las recientes reformas que se han llevado a cabo en materia de educación en los años 2025 y 2026, que han traído como una de las consecuencias el control y la regulación del uso de los teléfonos inteligentes y otros dispositivos tecnológicos en los salones de educación primaria y secundaria, y que también han provocado la prohibición de estos aparatos dentro de los salones en varios estados de la república.


Según datos del artículo En estos 11 estados limitan el uso del celular en escuelas, ¿por qué? (2026) publicado por el Diario de Yucatán, se menciona que estas regulaciones se han aplicado en los Estados de Querétaro, San Luis Potosí, Nuevo León, Hidalgo y Morelos, por mencionar algunos. Esta decisión gubernamental ha generado polémica en el ámbito educativo, donde varios docentes han entrado en un debate que consiste en: decidir si es bueno que los alumnos no usen el teléfono durante clases por temas de atención o si es contraproducente, porque a los estudiantes se les está impidiendo usar ese recurso tecnológico para optimizar su proceso de aprendizaje. 


El día de hoy conversamos con el profesor Pascual Policanti López, quien es psicólogo educativo, egresado de la Universidad Pedagógica Nacional y que tiene 26 años de experiencia trabajando en el ámbito de la educación, para poder darnos su opinión como profesor en relación a este tema que ha generado opiniones divididas en el ámbito académico. 


¿Cuál es el papel del psicólogo de la educación en las aulas?


“Bueno, el psicólogo educativo tiene una responsabilidad con el desarrollo del alumno, porque no solamente es el resultado académico, sino que uno tiene que influir en su conducta, en sus hábitos y estar dispuesto a asesorar y aconsejar  respecto a la conducta del alumno”.


“El papel del psicólogo educativo es muy bonita y al mismo tiempo, muy de mucha responsabilidad porque tiene uno que saber ganarse al grupo, saber ganarse la simpatía del alumno y eso no siempre es posible”.


Usted como un profesional que se dedica a participar y orientar en el proceso de aprendizaje del estudiante, ¿qué opina sobre la regulación del uso de celulares en las escuelas? y ¿qué opina de su prohibición en ciertos estados de la república como Querétaro, San Luis Potosí, o  Hidalgo por mencionar algunos? 


“A mí me parece una medida muy atinada, muy certera porque el teléfono demanda nuestra atención por completo y, o estamos en clase o estamos hablando por teléfono. Las dos cosas al mismo tiempo no se pueden, porque no atendemos a las dos al mismo tiempo. Y generalmente gana el teléfono. Entonces, está muy bien que haya una regulación y una prohibición del uso del teléfono en clase. Por supuesto, que sí estoy de acuerdo. Aparte de que es una norma de educación”.


“El hecho de que sea restringido su uso en las clases, en la escuela, es una buena medida de disciplina. Mira, porque vamos, no podemos vivir con orden si vivimos en el desorden. Y eso de que los muchachos estén sacando el teléfono a cada rato en la clase, aparte de que es una falta de respeto para el profesor, es una gran distracción porque están chateando y no le están poniendo cuidado a la clase. Entonces, ese es un aspecto distractivo muy muy fuerte, el teléfono en clase. El teléfono es un excelente recurso cuando se requiere, cuando se tiene una emergencia. Mira, vamos a suponer que un muchacho está en clase y de repente a su papá le viene un paro cardíaco. Entonces, puede comunicarse con el hijo rápido. ‘Profesor, mi papá está muy delicado, voy a salir, ¿vale?’ Es una emergencia y para una emergencia no hay nada más práctico que el teléfono, porque puedes comunicarte con quien sea en cualquier momento”.


“Mira, por una parte, el teléfono ha sido mal aprovechado, como te he dicho, porque podríamos mejorar nuestra ortografía, nuestra redacción y nuestra expresión oral, si lo usáramos como una herramienta para mejorar nuestro uso del lenguaje. Desgraciadamente no es así y estamos acabando con el español”.


“Lo que decíamos hace un momento del uso del lenguaje, puede mejorar o empeorar con el uso del lenguaje. Generalmente empeora. Porque tratamos de sintetizar nuestra redacción con símbolos, con emojis. Que este, que nos dan una idea, una idea de una emoción, pero no nos dice nada, ni nos hacen utilizar correctamente el lenguaje”.


“Es decir, podemos ver una carita enojada y saber que la persona está haciendo un berrinche, pero esa carita enojada no nos dice nada acerca de la emoción ni nos dice cómo debemos expresarla gráficamente”.


“Entonces, es una forma de sintetizar las ideas y las emociones y, pues tiene los dos aspectos, el positivo y el negativo. El positivo es que en una sola carita expresamos toda una emoción. El aspecto negativo es que nos olvidamos de escribir por poner caritas sonrientes, ¿no?”


¿Considera usted que esta regulación del uso de los celulares en las aulas, que incluso ha llevado a medidas de prohibición en ciertos estados, puede ser considerado una contradicción en la educación, porque va en contra de las intenciones del gobierno de promover la implementación de tecnología en los planes de estudio, como una herramienta muy provechosa para el aprendizaje, para que los estudiantes se adapten a esta nueva era de las tecnologías de la información?


“Sí, bueno, yo creo que tiene su aspecto positivo. El poder echar mano de ciertos conocimientos a través del teléfono. Pero también en eso se corre un riesgo importante y es este. ¿Cómo diríamos?, la fuente de información en primer lugar, tiene que citarse; y, en segundo lugar, debe ser confiable. Te voy a poner un ejemplo que me tocó vivir a mí. Te relato esto. Se me ocurrió entrar al teléfono para buscar una ficha sobre Victoriano Huerta y me encontré una nota sobre sus orígenes, Victoriano Huerta fue el secretario de guerra de Porfirio Díaz”.


“Él ya estaba en el gobierno desde antes de que surgiera todo eso de la decena trágica, bueno. Entonces, en la ficha que encontré decían que Victoriano Huerta luchó contra los yanquis, ¿contra los yanquis?, no, contra los yaquis. ¡Ah!, un error, resulta que, Díaz lo mandó a hacer redadas en dos tribus indígenas del estado de Sonora, los yaquis y los mayos, porque estaba llevando gente como mano de obra al estado de Oaxaca para las haciendas de allá, ¿no? Entonces,  Victoriano Huerta combatió a los yaquis, no a los yanquis. Fíjate lo peligroso de la de la ortografía. La diferencia es una simple “n”. Ya toda la información resultó distorsionada, que Victoriano Huerta combatió a los yanquis. Entonces, es una “n”, podríamos decir que es una letra, hasta podríamos decir que es un error de dedo. Pero el concepto cambia completamente. Entonces, nada que ver. Así de mala puede ser la influencia del teléfono en el conocimiento. Entramos a Google para buscar información y nos salen con una nota así y los muchachos que encuentran eso, se la van a creer, que combatió contra los yanquis. No, no, no, no”.


“Entonces, si uno de los riesgos de la tecnología es que nos exponemos a fuentes de información incorrectas, sí. Entonces, no hay como los libros y no hay como citar las fuentes, es importante.  Otro caso parecido es que en internet acabo de encontrar hace poquito que Pablo Picasso dijo "Confieso que he vivido." No es cierto, no lo dijo Pablo Picasso, lo dijo Pablo Neruda. Es su tocayo, pero nada que ver. “Confieso que he vivido”, de hecho, ese nombre le puso a su autobiografía. La autobiografía de Pablo Neruda se llama así, “Confieso que he vivido”. Muy bonita, por cierto. Muy bonita”.


“Pues sí, más que contradicción es una, ¿cómo podríamos llamarle a eso?, es un arma de dos filos, porque puede ser muy útil para consulta y puede ser una fuente de errores que se van transmitiendo de boca en boca.  El uso del teléfono requiere mucho cuidado, requiere mucha responsabilidad. Hay que tener la fuente clara y citarla en los trabajos. Hay que ver de dónde sacaste esto. Entonces, la fuente es muy importante”.


 En su experiencia, ¿considera que el uso de los celulares en los estudiantes afecta sus niveles de atención durante la clase? En caso de que sea así, ¿por qué ese aparato genera esa reacción?


“¡Uy! Esta pregunta casi se responde sola porque el teléfono demanda mucha atención por parte de la persona y no se puede atender dos cosas diferentes al mismo tiempo. O atendemos al teléfono o atendemos a la clase”.


“La atención se dispersa, la atención se pierde por causa del teléfono y generalmente no son cosas importantes o graves las que tenemos que responder por el teléfono. Generalmente, pues es una plática, es una conversación, sin tomar en cuenta que el teléfono puede servir para copiar en las clases o en los exámenes, porque tú puedes ponerte en contacto con alguien que sepa más que tú y preguntar, hacerle las preguntas que está resolviendo y te resuelve el examen”. 


“No tengo nada contra el teléfono, de hecho, yo lo uso. Pero no es lo mismo el uso que le da un estudiante al uso que le da una persona mayor porque los intereses cambian, los intereses son distintos en el muchacho que en la persona adulta”.


“Yo pensaría que lo más importante en realidad, pues es que es una herramienta útil que hay que saber aprovechar”. 


“Mira,  el teléfono celular es una fragmentación, mini fragmentación de la sociedad. El celular llena varias funciones en el individuo. Es periódico; pero también es teléfono; pero también es fotografía; pero también nos permite estar comunicados. El proceso de la comunicación se reduce, se minimiza con el teléfono celular porque tú puedes estar en cualquier lugar, a cualquier hora, en cualquier forma y eso te pone en una, ¿cómo diríamos?, te da una cualidad muy grande,  le da otra importancia a la realidad, porque tú puedes estar, fíjate, muy cerca y en varios lugares a la vez. Tan cerca como sea posible y en varios lugares a la vez”.


“De tal manera que tú puedes, no sé, reconstruir tu realidad constantemente, reconstruir tu realidad. Ir a otros lugares, conocer otras culturas, conocer a otras personas, sí. Tiene esa gran gran virtud el teléfono celular, que te acerca, rompe esquemas, rompe distancias, rompe  límites. No hay límites. Ese es el invento del siglo, el celular es el invento del siglo”.


¿Cómo se vio afectada la relación entre alumno y profesor con el uso del celular en el aula?, ¿usted notó alguna diferencia en la convivencia con sus alumnos cuando éstos usaban el celular en clase?   


“Bueno, mi estilo de docente es un poquito lúdica, en el sentido de que  he tratado de llevarme muy bien con los alumnos. En realidad, yo no tuve que sufrir su desatención por causa del teléfono. Sí, en cambio, me servía para dejarles alguna tarea de investigación y que me hicieran algún tipo de trabajo. En realidad no, no padecí falta de atención por causa del celular. Podemos decir que fue un aliado en mi clase para que tuvieran una fuente de información. Pero no en clase, fuera de clase para hacer sus tareas. Para trabajo en casa. Entonces, realmente no fue ni un distractor ni un enemigo el celular. Sí, hubiera sido muy desagradable para mí tener que estarles llamando la atención a los muchachos para que dejaran de usar el celular”. 


“Sí estuvieron dispuestos a cooperar y yo no tuve conflicto con ellos. Claro que quizá ahora las cosas han cambiado, ¿no?, yo ya tengo un rato que no doy clase. Dejé las clases en 2016, hace 10 años, ya hace 10 años. Sí, así que, pues quizá las cosas han cambiado. Probablemente ahora se ponen a chatear todos en clase y eso les incomoda a los profesores. También a mí me incomodaría, ¿no? Pero no, yo no lo viví.  Como quiera que sea, 10 años son 10 años. Cambian las costumbres, cambian las cosas”.


¿Cómo se vio afectada la relación entre sus alumnos por el uso del celular?, ¿llegó a detectar alguna modificación en su conducta que afectara la manera en la que interactuaban? 


“El celular tiende a polarizar los criterios y las emociones. Están los que están a favor de algo o en contra de algo. Agrupa a los alumnos, por gustos, por afinidades, por simpatías o por antipatías. Hay muchachos que piensan igual o que piensan diferente. El teléfono tiende a disgregar o polarizar los criterios de los alumnos. El teléfono influye en la manera de pensar de las masas”.


Por último, ¿qué recomendación daría a otros profesores para que se use el celular de una manera adecuada en el salón de clases?


“Ah, eso sí. Que, desde la primera clase, en la clase de presentación, se fijara la regla de que no se saque el celular. En 50 minutos no se va a acabar el mundo. Entonces, 50 minutos de abstinencia de celular. No lo van a sacar y ya”.


“Una vez que termine la clase ya podrán comunicarse con quien quieran, hacer lo que quieran, pero todos los celulares guardados durante la clase. 50 minutos de abstenerse de usar el celular. Usarlo como norma. Incluso, eh, poner una sanción, por ejemplo, no sé, yo les bajo un punto, dos puntos en la calificación del mes o una cosa así. ¿Sí?  o en la calificación final, si llego a verlos con el celular y lo anoto, voy a llevar un registro de las fechas, de los días que fueron que usaron el celular en clase. Y pues sí. Es que hay algo bien importante,  las reglas deben ser claras desde el principio entre el docente y el alumno, para que no haya de que "No, profesor, usted no nos dijo." y usted no quién sabe qué. No, bien clarito, desde el principio. Y pues darles la oportunidad de que consulten el teléfono si llegan a tener una emergencia fuera de clase, fuera del salón. Pero es delicado porque muchos podrían aprovecharse de eso, ¿no? "No, es que es una emergencia, maestro." Para la emergencia salen los 30 alumnos a hablar y al mismo tiempo, jaja”.


Bueno, entonces se puede concluir en que el celular, aunque es una herramienta que ofrece varias posibilidades para mejorar el proceso de aprendizaje, debe de ser algo que se debe de regular dentro  y fuera de clase, porque implica riesgos como la desatención de los estudiantes; acceso a fuentes erróneas; su uso inadecuado en las evaluaciones para aprobarlas y la alteración de las relaciones entre alumno-profesor y alumno-alumno, debido a que puede polarizar las opiniones y creencias de las personas, afectando la manera en la que se relacionan y se comunican. 


Es importante resaltar que aunque se han aplicado estas regulaciones, todavía sigue siendo un reto controlar el manejo de este dispositivo en el salón de clases. Con respecto a su  prohibición en algunos estados, eso no quiere decir que el uso de esta tecnología deba de satanizarse o ser eliminada  por completo de las aulas, al contrario, ahora forma parte importante de la vida académica del estudiante y puede ser un recurso muy útil que beneficie su aprendizaje, pero debe de ser usado con responsabilidad. 


Referencia:

-El Universal.(2026, Junio 26). En estos 11 estados limitan el uso del celular en escuelas, ¿por qué? Diario de Yucatán. https://www.yucatan.com.mx/mexico/2026/06/26/en-estos-11-estados-limitan-el-uso-del-celular-en-escuelas-por-que.html


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