top of page

Entre botas y sombreros: así se vive la Feria Nacional de San Marcos

  • 15 jul
  • 7 min de lectura

Redactado por: Camila Palomino

Fecha: 7 de julio del 2026


Foto por: Camila Palomino
Foto por: Camila Palomino

Los primeros acordes de un grupo norteño apenas logran escucharse sobre el murmullo de miles de voces. El aroma de la carne asada, los antojitos y las bebidas recién preparadas se mezcla con el polvo que levantan los visitantes al caminar por los pasillos. Entre sombreros, botas y luces de colores, familias, parejas y grupos de amigos avanzan entre los puestos mientras buscan el siguiente lugar por descubrir. Así comienza la experiencia de recorrer la Feria Nacional de San Marcos, una de las celebraciones más importantes de México, un evento donde la música, la gastronomía y las tradiciones convierten a Aguascalientes en un punto de encuentro para personas provenientes de distintos estados del país.


Del 18 de abril al 10 de mayo de 2026, la Feria Nacional de San Marcos abrió sus puertas para recibir a millones de visitantes. Durante poco más de tres semanas, la ciudad cambió por completo su ritmo cotidiano. Las calles cercanas al recinto ferial permanecieron llenas desde las primeras horas de la tarde hasta entrada la madrugada. Hoteles, restaurantes y comercios recibieron a turistas que viajaron con el objetivo de conocer una feria que, con más de un siglo de historia, se ha convertido en una de las más representativas de todo el país.


Llegar a la feria es encontrarse con un escenario completamente distinto al de cualquier otro día del año. Las calles que normalmente lucen tranquilas se transforman en ríos de personas que avanzan en todas direcciones. El sonido constante de la música, las conversaciones y las risas hace que el ambiente nunca permanezca en silencio. Los negocios colocan mercancía hasta el exterior de sus locales, los restaurantes mantienen mesas ocupadas durante horas y el movimiento de turistas convierte cada esquina en un punto de encuentro. Incluso quienes viven en Aguascalientes, reconocen que durante estas semanas la ciudad adquiere un ritmo diferente, donde el descanso parece quedar en segundo plano y la actividad continúa hasta altas horas de la madrugada.


Conforme uno se acerca al recinto, el tránsito aumenta y las banquetas comienzan a llenarse de personas que caminan con sombreros nuevos, botas recién compradas o bolsas repletas de recuerdos. Algunos visitantes llegan en familia; otros viajan con amigos para disfrutar de los conciertos o simplemente para recorrer los pasillos sin un destino fijo. Todos parecen compartir el mismo entusiasmo al cruzar los accesos principales.


Desde el ingreso, los comercios dedicados a la venta de sombreros, botas, cinturones, chamarras de piel y accesorios captan inmediatamente la atención. Los vendedores invitan a probar distintos modelos mientras la música norteña resuena desde los negocios cercanos. Hay quienes pasan varios minutos eligiendo un sombrero que combine con sus botas; otros únicamente observan los escaparates y aprovechan para tomarse fotografías frente a los coloridos locales. Los artículos de piel elaborados por artesanos también forman parte del recorrido y muestran una tradición que continúa siendo uno de los principales atractivos comerciales de la feria.


Con cada paso aparecen nuevos sonidos. En un extremo se escucha una banda interpretando música sinaloense; unos metros más adelante, un conjunto norteño hace bailar a decenas de personas. No existe un solo camino silencioso. La música acompaña prácticamente todo el recorrido y transforma los pasillos en una gran pista donde parejas, familias y grupos de amigos se animan a bailar sin importar la hora del día. Algunos visitantes aplauden, otros cantan las canciones completas y muchos más aprovechan para grabar videos con sus teléfonos celulares.


La gastronomía ocupa un lugar especial dentro de la experiencia. Los aromas comienzan a percibirse desde varios metros antes de llegar a cada puesto. Carnes asadas, tacos, gorditas, elotes, papas preparadas, postres y una gran variedad de platillos típicos forman parte del recorrido gastronómico. Entre las opciones más buscadas destaca la tradicional torta de cueritos con crema y chile, considerada por muchos asistentes como una parada obligatoria durante la visita. Mientras unos disfrutan de la comida sentados en las áreas destinadas para ello, otros prefieren continuar caminando mientras prueban alguno de los platillos que ofrece la feria.


Las bebidas también forman parte del ambiente. Conforme avanza la tarde, las filas frente a los puestos comienzan a crecer. Entre todas las opciones disponibles, los mojitos de distintos sabores destacan por su popularidad. Su precio accesible, la variedad de combinaciones y el clima cálido de Aguascalientes hacen que se conviertan en una de las bebidas más consumidas por los asistentes. Es común observar a grupos enteros caminando con un mojito en la mano mientras continúan explorando cada rincón del recinto.


Al caer la noche, la feria parece cobrar una nueva vida. Las luces de los juegos mecánicos iluminan el cielo y atraen a cientos de personas que esperan su turno para subir a las atracciones. Los gritos de emoción provenientes de la montaña rusa, la rueda de la fortuna y otros juegos se mezclan con la música que continúa sonando en distintos escenarios. Desde las alturas, quienes logran subir a las atracciones pueden observar el inmenso recinto completamente iluminado y comprender la magnitud de una celebración que reúne a miles de personas cada noche.


Uno de los espacios más concurridos es “Ocho Segundos”, donde la música norteña en vivo mantiene el ambiente festivo durante horas. Mientras los músicos interpretan clásicos del regional mexicano, varias parejas improvisan pasos de baile frente al escenario. Algunos levantan sus vasos para brindar, otros acomodan su sombrero antes de comenzar a bailar y muchos más corean cada canción con entusiasmo. El ambiente permanece lleno de aplausos, risas y gritos de emoción que se prolongan hasta la madrugada.


Sin embargo, la Feria Nacional de San Marcos no se limita únicamente a la música y la comida. Durante sus semanas de actividad también alberga exposiciones comerciales, pabellones artesanales, muestras ganaderas, espectáculos culturales, eventos deportivos y espacios dedicados a las tradiciones de Aguascalientes. Cada visitante construye una experiencia distinta dependiendo de los lugares que decide recorrer. Algunos dedican varias horas a realizar compras; otros prefieren asistir a conciertos o recorrer las exposiciones. Siempre hay algo nuevo por descubrir.


Uno de los espacios que más llama la atención es el Pabellón Artesanal, donde decenas de productores locales exhiben artículos elaborados completamente a mano. Es posible observar desde piezas de talabartería (son accesorios de uso diario como cinturones, carteras, bolsos, fundas) y textiles bordados; hasta joyería, cerámica y productos típicos de la región. Los propios artesanos explican el proceso de elaboración mientras los visitantes preguntan por los materiales, comparan diseños y buscan llevarse un recuerdo distinto al que ofrecen los comercios tradicionales. El ambiente es más tranquilo que en otras zonas de la feria, permitiendo recorrer cada puesto con calma y apreciar el trabajo detrás de cada pieza.


Uno de los mayores atractivos es el Foro de las Estrellas, donde artistas nacionales e internacionales reúnen a miles de personas durante las noches de feria. Horas antes del inicio de cada presentación, largas filas comienzan a formarse con la esperanza de conseguir un buen lugar. Conforme se acerca el momento del concierto, el entusiasmo aumenta y los alrededores se llenan de personas que esperan escuchar a sus artistas favoritos. Cada presentación se convierte en uno de los momentos más esperados de la jornada.


Durante mi estancia en la feria coincidió la presentación de Grupo Frontera en el Foro de las Estrellas, uno de los conciertos más esperados de la edición 2026. Desde varias horas antes del inicio, largas filas comenzaron a formarse alrededor del recinto con personas que buscaban conseguir un buen lugar. Conforme se acercaba la hora del espectáculo, el ambiente se llenó de emoción: muchos asistentes vestían sombreros y botas, otros comentaban cuáles eran sus canciones favoritas de la agrupación y varios permanecían con el celular listo para registrar el momento. Aunque no ingresé al concierto, fue evidente la expectativa que generó la presentación y cómo miles de personas se reunieron para disfrutar una de las noches más esperadas de la feria.


La Plaza de Toros también forma parte de las tradiciones que distinguen a la Feria Nacional de San Marcos, Mientras algunos visitantes acuden para presenciar las corridas, otros simplemente observan el movimiento que generan estos eventos alrededor del recinto. La diversidad de actividades permite que personas con distintos intereses encuentren un espacio para disfrutar durante su estancia.


Durante los días que permanecí en la feria, del 1 al 5 de mayo, fue posible observar cómo el ambiente se mantenía prácticamente igual sin importar el día de la semana. Desde las primeras horas de la tarde comenzaban a llegar visitantes y, conforme anochecía, el flujo de personas aumentaba hasta llenar por completo los pasillos. Cada jornada ofrecía algo distinto: un nuevo concierto, diferentes actividades y escenarios donde siempre había música, comida o alguna atracción capaz de reunir a decenas de personas.


Conforme se acerca el final de la feria, el ambiente no pierde intensidad. Los visitantes aprovechan los últimos días para regresar a comprar algún recuerdo pendiente, asistir a un último concierto o despedirse de un espacio que durante varias semanas se convirtió en el centro de reunión de miles de personas. Aunque el calendario avanza, las calles continúan llenas y la celebración mantiene el mismo entusiasmo que caracterizó su inicio.


Cuando finalmente llega el 10 de mayo y las últimas actividades concluyen, el ambiente cambia poco a poco. Durante las últimas horas todavía es posible observar a cientos de personas recorriendo por última vez los pasillos, comprando algún recuerdo de último momento o aprovechando la oportunidad para disfrutar una última bebida mientras la música continúa sonando. Con el avanzar de la noche, algunos escenarios comienzan a despedirse entre aplausos y los visitantes se toman fotografías conscientes de que pasarán varios meses antes de volver a vivir ese ambiente. 


Al día siguiente, la ciudad empieza a recuperar su ritmo habitual. Los escenarios son desmontados, los puestos comienzan a desaparecer y las calles vuelven poco a poco a la calma. Sin embargo, para quienes recorrieron la Feria Nacional de San Marcos solo quedan las fotografías, los recuerdos, la música que acompañó cada trayecto y la experiencia de haber formado parte de una celebración donde la cultura popular, las tradiciones y la convivencia se reúnen para dar vida a una de las fiestas más importantes de México.


Más allá de los conciertos, las compras o las atracciones mecánicas, la Feria Nacional de San Marcos demuestra que su verdadero atractivo está en las personas que la hacen posible. Son los vendedores que reciben a cada visitante con una invitación a conocer sus productos, las familias que regresan año con año para mantener viva la tradición, los músicos que ponen ritmo a cada rincón y los turistas que llegan con la curiosidad de descubrir por qué esta celebración ocupa un lugar tan importante en la identidad de Aguascalientes. Entre botas, sombreros, música y luces, la feria deja una experiencia que permanece incluso después de que sus puertas vuelven a cerrarse.

Comentarios


Amamos los consejos, construyamos esto juntxs

A través de este formulario, puedes proponer proyectos, cambios, consejos o simplemente un saludo. Bonito día. 

bottom of page