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El Gol también florece en la Álvaro Obregón

  • 17 jul
  • 8 min de lectura

Escrito por: Jorge Chaparro.  Álvaro Obregón, 12 de julio de 2026.


Un clima parcialmente nublado, con periodos de sol, la gente sale del metrobus “La Bombilla” para dirigirse al parque que está a un costado. Al cruzar Avenida Insurgentes, un puesto ambulante de mangos preparados recibe a los visitantes, a unos pasos se encuentra el acceso principal al parque, por el que día a día transitan miles de personas.


Son las 2:20 y el Parque de la Bombilla en la alcaldía Álvaro Obregón luce casi lleno, el motivo no sólo es la transmisión del partido de Noruega contra Inglaterra, sino que también se celebra la edición 169 de la Feria de las Flores de San Ángel, que horas antes fue inaugurada por el alcalde.


Al llegar al parque, la feria recibe al público con una pantalla y una carpa que ayuda a cubrirse del sol a los asistentes. Metros más adelante aparecen unos portales florales muy coloridos con la leyenda “Feria de las Flores San Ángel 2026 Alcaldía Álvaro Obregón”, las figuras de los portales parecían convivir con los diseños preparados para el mundial, llamando la atención del público. Detrás de estos portales, se encuentra una fuente con esculturas en formas circulares que simbolizan la diversidad de las semillas para plantar.


Foto tomada por: Jorge Chaparro.
Foto tomada por: Jorge Chaparro.

A los costados de esta fuente, se alzan dos pasillos amplios donde se encontraban expositores de diversos jardines, invernaderos y viveros que ofrecían gran variedad de plantas, que van desde pequeñas suculentas, hasta especies más grandes en tamaño como pequeños árboles de limón. Los amantes de las plantas se ven interesados y se acercan a ver la variedad de las plantas y comprar las de su agrado.


Caminando por uno de los pasillos, llegué a la que sería una sede del “FanFest”, con una pantalla gigante, un escenario con luces y una gran carpa para cubrir a las personas del sol o lluvia del tan cambiante clima de la Ciudad de México. Sobre el escenario se encontraba un animador cuya identidad es desconocida, pues no volvió a mencionar su nombre. Las pocas personas que estaban esperando el inicio del partido se unían a la dinámica de participación del personaje; con risas o respondiendo a las preguntas que este hacía sobre si iban o no a asistir al segundo día de la feria. Las reacciones de la gente eran alegres, principalmente las de señoras de mayor edad, por otra parte, algunos hombres compartían esta emoción, mientras que otros y la gente que recién llegaba estaban esperando el comienzo del tan ansiado encuentro.


A cinco minutos del inicio del encuentro, el animador se despidió y los ingenieros de audio y video comenzaron a proyectar lo previo del encuentro. Con pocas personas cerca del escenario, los cambios en la pantalla generaron curiosidad entre algunas personas que no sabían del encuentro de ese día, lo que provocó que más gente se uniera poco a poco.


El partido inició y la afición parecía haberse transformado en noruegos o quizás lo que se popularizó en redes era cierto, el público mexicano depositaría sus esperanzas de continuar en el mundial con el equipo Noruega. Tras la eliminación de México ante Inglaterra, muchos aficionados parecían haber adoptado a Noruega como propia, de alguna forma, como si estos fueran a vengar a México por los resultados del último partido del equipo tricolor.


Foto tomada por: Jorge Chaparro.
Foto tomada por: Jorge Chaparro.

Cada vez que los jugadores noruegos avanzaban a la meta inglesa, se podía respirar una emoción y un ánimo como si la selección mexicana fuera la que estuviera jugando. Del mismo modo, se podía apreciar la preocupación en algunos rostros cuando los ingleses rodaban el área a la meta del país escandinavo. Con manos en la cabeza e incluso tapándose la cara, las personas reaccionaban ante la amenaza de abrir el marcador.


La alegría y la celebración llegó en el minuto 36 cuando Andreas Schjelderup abrió el marcador, los aplausos, gritos de “¡sí!” y “¡eso chingao!” resonaron bajo la carpa como si hubiera anotado México. La euforia atrajo a más visitantes, incluso, algunos floricultores dejaron sus stands para sumarse a la transmisión.


Los minutos avanzaron y finalizó el primer tiempo, pero en el agregado por el árbitro, se alzó el primer gol del equipo inglés, dictado por Jude Bellingham. Esta anotación no la tomó bastante bien la afición del Parque de la Bombilla, muchos se quejaron diciendo: “¡no!” o “¡vale madre!”. Muy pocas personas celebraron la anotación del equipo de los tres leones, sin embargo, seguían apoyando al equipo de los vikingos. 


Minutos después, Bellingham marcaría un nuevo gol, uno que sería fuera de lugar por estar adelantado de la línea defensiva de Noruega. Esto fue algo que a los fanáticos los tomó por sorpresa porque creyeron que Inglaterra se impondría en el marcador, pero la tranquilidad se hizo presente cuando los cronistas dijeron que estaba fuera de lugar.


El tiempo agregado terminó y se anunció el medio tiempo, muchos asistentes desalojaron la plaza como si el partido hubiera terminado, otros se dirigían hacia los puestos de plantas, algunos se dirigían hacia el metrobús o a la Avenida de la Paz. En los pasillos de la feria se podía ver a personas preguntando los precios de las plantas, algunos curioseando sobre los cuidados de estas y otros preguntando los precios, las plantas nuevamente eran el centro de atención, ante una pausa sobre un partido que tenía la atención de un público con ganas de ver triunfar a la selección que podría hacer justicia a México.


Los comerciales transcurrieron y nuevamente se tenía a espectadores que apenas y llenaban la mitad de la plaza donde estaba la pantalla.


Al inicio del segundo tiempo, los asistentes mantenían la esperanza de que el equipo de Erling Haaland se pondría a la cabeza y derrotaría al equipo de Bellingham. Los minutos transcurrían y ambos conjuntos generaban peligro constantemente, los mexicanos daban apoyo y ánimo al conjunto de Haaland, añorando que fuera este quien metiera una contundente anotación. Con gritos de “¡eso, vamos!” o el tradicional “¡sí se puede!”, los aficionados mexicanos le correspondían a la escuadra nórdica.


El público del Parque de la Bombilla estaba animado, preocupado por la amenaza ofensiva y defensiva inglesa, y que la ofensiva noruega no estaba concretando el gol. La preocupación era tal que varias personas sólo podían agarrar su cabeza y cruzar los brazos, algunos rostros reflejaban preocupación, otros esperanza. Pedían que los noruegos ya lograran anotar un tanto y que los gritos vikingos resonaran en el estadio de Miami. Cada vez que el balón jugaba en el centro de la cancha había un silencio abismal, sólo podía escucharse el ruido de la transmisión y algunas aves, pero cuando el balón se acercaba a terreno inglés, el ruido de concretar un grito de gol jamás llegaba a término, sólo un ruido inquietante que generaba ansiedad por no anotar. En cambio, cuando la pelota se dirigía a territorio noruego, la gente comenzaba a preocuparse, sólo se escuchaban voces diciendo “¡no!” o “¡la va a fallar, la va a fallar!” y, celebrando y suspirando cuando Inglaterra fallaba los tiros.


Foto tomada por: Jorge Chaparro.
Foto tomada por: Jorge Chaparro.

La confianza en imponerse al equipo de Bellingham se vería marcada en el minuto 54 del encuentro, cuando en un tiro de esquina, se jugó un pase que terminó con Haaland anotando un gol, pero lastimando a uno de sus rivales. Ante esto, los jugadores ingleses pidieron la expulsión de Haaland, sin embargo, el árbitro francés declaraba inválida la anotación del equipo nórdico y debía de repetirse el tiro de esquina. Después de repetirse este tiro, Haaland no contó con la misma suerte y el partido continuaba en un empate 1 a 1.


Un corte comercial en la transmisión hizo que la plaza se volviera a vaciar, pero, al reanudarse el encuentro, se volvía a llenar con gente que llegaba comiendo elotes, pan, pizza o tomando agua, refresco o bebidas energizantes. Muchas personas transitaban por ese espacio con sus compras, en este caso, plantas de todos tamaños, desde pequeñas suculentas, hasta macetas más grandes de diversas flores y arbolitos.


El partido continuó con ataques de ambas selecciones, proponiendo jugadas para anotar gol, pero los jugadores defensivos de ambas escuadras lograron desarticular toda jugada que amenazara con marcar un punto. Por su parte, los asistentes tenían respiros cuando la posesión del balón se concentraba en el centro de la cancha, pero llegaba a convertirse en esperanza cuando Noruega se acercaba a la meta inglesa o en ansiedad cuando Inglaterra avanzaba al arco noruego. La segunda mitad del partido terminó y aún con el tiempo agregado el marcador permaneció empatado. Todo indicaba que se debería jugar 30 minutos más (15 minutos por cada tiempo del partido).


Los treinta minutos comenzaron a correr y quienes seguían el partido se veían motivados a que Haaland anotaría un tanto, pese a sentirse un poco mal y estar jugando solo a un tercio de su capacidad. Desafortunadamente, el conjunto inglés marcaría anotación nuevamente al minuto 92 del partido, dictado por Bellingham ante primero un rechazo del guardameta noruego y después rematado por el jugador del equipo de los tres leones ante un descuido del portero y de la línea defensiva de la selección de los Vikingos, poniendo el marcador 2 a 1 para Inglaterra. Suceso que los presentes no lo tomarían de la mejor manera, pues el público reaccionó con disgusto, desaprobación y mentadas de madre.


La nueva polémica por los ingleses llegaría en el minuto 98, cuando ocurrió un contacto entre Djed Spence y Oscar Bobb, el debate se generó cuando el árbitro amonestó a Bobb por el contacto a Spence y el Var llamó al árbitro para revisar la posibilidad de conceder un penal para los ingleses. 


La decisión del árbitro de no declarar el penal porque Spence promovió el contacto, calmó a muchos aficionados mexicanos que no daban crédito de que se podía lograr un penal y que incluso, el conjunto inglés estaba haciendo la misma jugada que hizo contra la selección mexicana. Nuevamente, la gente reunida se volvió a relajar y a celebrar por mantener la esperanza de que Noruega saldría vencedor del partido.


Para los últimos quince minutos, los jugadores estrellas de ambas selecciones (Jude Bellingham y Erling Haaland) salían de la cancha con apoyo del público mexicano, reconociendo la gran participación de ambos exponentes, pero también descontentos en que sin Haaland, ya no se anotaría gol. Incluso hasta los últimos minutos, los aficionados tuvieron esperanza en los vikingos.


Desafortunadamente, el partido llegó a su fin con el último silbatazo del árbitro central. Toda la gente demostró su descontento yéndose de la plaza, mentando la madre y diciendo: “¡son mamadas!” o “¡vale madre!”. A pesar de contar con el recinto lleno en los momentos más importantes del enfrentamiento y de la unión de todas las personas con el fin de apoyar a Noruega, el destino de la justa tomó otro curso imponiéndose Inglaterra y generando tristeza entre algunos de los asistentes.


El partido terminó, pero no la Feria de las Flores, pues posterior al partido, mucha de la gente reunida en el parque se acercó a los diferentes stands ubicados por todo el parque para ver las plantas y comprar algunas. En el escenario, nuevamente regresó el animador, interactuando un poco con la gente que se había quedado previo al partido. Después de unos minutos, el animador presentó al grupo Marraza, quienes cantaron canciones y ofrecieron también una muestra de baile.


Foto tomada por: Jorge Chaparro.
Foto tomada por: Jorge Chaparro.

Con el final del partido y la llegada de una lluvia torrencial, el Parque de la Bombilla volvió a tener como protagonistas a las flores, los floricultores, a la música y a los visitantes animados por comprar una planta. Durante noventa minutos y un tiempo extra, el fútbol reunió a desconocidos para apoyar a una selección lejana; después, la feria continuó recordando que, en San Ángel, la tradición también sabe hacer espacio para que florezca la pasión por el fútbol.

 
 
 

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