Cuando las aulas se vacían, las calles se llenan: la cnte inicia su paro nacional indefinido
- 19 jun
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por: Daniela Lizzeth Vázquez Uribe
2 de junio de 2026
Ciudad de México - El pasado 1 de junio de 2026 la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) inició una huelga nacional indefinida con una megamarcha en la capital del país, en una jornada marcada por enfrentamientos con elementos de seguridad, bloqueos en el Centro Histórico y una creciente tensión entre el magisterio disidente y el Gobierno federal. La movilización había sido anunciada previamente durante la Asamblea Nacional Representativa (ANR) celebrada el 17 de mayo, donde los integrantes de la organización acordaron convocar al paro nacional indefinido a partir del 1 de junio y definieron que la jornada comenzaría con una marcha del Ángel de la Independencia al Zócalo de la Ciudad de México, sitio en el que instalarían un plantón permanente como parte de sus acciones de protesta.
Desde las primeras horas de la mañana, contingentes provenientes de Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Michoacán, Zacatecas, Estado de México, Yucatán, Chihuahua y Sonora comenzaron a concentrarse en las inmediaciones del Ángel de la Independencia para avanzar hacia el Zócalo capitalino. La movilización formó parte del paro nacional convocado por la CNTE para exigir la revocación de la Ley del ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado) de 2007, la eliminación del sistema de pensiones administrado por las Afores, un incremento salarial superior al 9 por ciento anunciado por el Gobierno federal y la instalación de una mesa de diálogo directa con la presidenta Claudia Sheinbaum.
La protesta avanzó de manera relativamente pacífica durante gran parte del recorrido; sin embargo, la situación cambió cuando algunos grupos de manifestantes intentaron retirar las vallas metálicas colocadas en los accesos al Zócalo, espacio que permanece bajo resguardo, debido a los preparativos relacionados con las actividades previas a la Copa Mundial de Fútbol de 2026. Los intentos por ingresar a la Plaza de la Constitución derivaron en enfrentamientos con elementos de seguridad, quienes impidieron el paso de los contingentes.
Durante los disturbios se registraron empujones y lanzamiento de objetos en las inmediaciones del Zócalo capitalino. En un comunicado posterior a los hechos, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México, encabezada por Pablo Vázquez Camacho, confirmó que al menos una persona resultó lesionada durante la confrontación y sostuvo que los elementos policiales no utilizaron gas, balas de goma ni otros agentes de dispersión. Por su parte, Yenny Araceli Pérez Martínez, Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) denunció que varios docentes resultaron heridos durante el operativo y acusó a las fuerzas de seguridad de emplear agentes irritantes para contener la movilización. Entre los casos reportados por la organización se encuentran dos profesores provenientes de Guerrero, uno con una lesión ocular de gravedad y otro con heridas en el rostro. Asimismo, la Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, emitió un posicionamiento oficial en el que reiteró el llamado al diálogo con el magisterio y condenó la participación de “provocadores que no son maestros” durante la movilización.
El pronunciamiento fue respaldado por el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, quien reiteró la disposición del Gobierno federal para mantener abiertas las mesas de negociación con la CNTE. Un día después, en una nueva reunión de trabajo, también participó el director general del ISSSTE, Martí Batres Guadarrama, quien expresó la voluntad institucional de continuar las conversaciones con el magisterio disidente. Diversos registros audiovisuales difundidos en redes sociales mostraron a integrantes del magisterio auxiliando a compañeros lesionados en calles cercanas al Zócalo.
Tras los enfrentamientos, la CNTE acusó a las autoridades de utilizar la fuerza para impedir el avance de la movilización. Por su parte, la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Educación Pública condenaron los actos de violencia registrados durante la jornada y sostuvieron que la vía para resolver el conflicto debe ser el diálogo institucional. Ambas dependencias reiteraron la invitación al magisterio para participar en una mesa de trabajo con funcionarios federales.
La movilización del 1 de junio representa uno de los episodios más significativos del conflicto entre la CNTE y el Gobierno federal en lo que va del año. Desde mediados de mayo, la organización magisterial había advertido sobre la posibilidad de iniciar una huelga nacional indefinida si no se atendían sus demandas históricas. Entre ellas destaca la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, una reforma que sustituyó el sistema solidario de pensiones por cuentas individuales administradas por instituciones financieras privadas. La Coordinadora sostiene que dicho modelo ha provocado jubilaciones insuficientes y una pérdida progresiva de derechos laborales para los trabajadores del Estado.
El Gobierno federal, por su parte, ha argumentado que un retorno al esquema anterior implicaría un costo presupuestal difícil de sostener. Aunque la administración de Claudia Sheinbaum anunció recientemente un incremento salarial del 9 por ciento para el magisterio nacional, la CNTE considera que la medida es insuficiente frente al aumento del costo de vida y al deterioro acumulado del poder adquisitivo de los docentes.
Al finalizar la jornada, integrantes de la Coordinadora instalaron y ampliaron plantones en calles cercanas al Zócalo, particularmente en la avenida 20 de Noviembre y otros puntos del Centro Histórico, donde anunciaron que permanecerán de manera indefinida hasta obtener respuestas concretas a sus demandas. Mientras tanto, las autoridades federales insistieron en mantener abiertas las negociaciones y llamaron a evitar nuevas confrontaciones.
A casi dos semanas del inicio del paro nacional indefinido, el conflicto entre la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y el Gobierno federal continúa sin una solución definitiva. Aunque las mesas de negociación se han mantenido abiertas, las partes siguen sin alcanzar acuerdos sobre las principales demandas del magisterio, particularmente la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y la reforma al sistema de pensiones.
La secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, informó que el Gobierno federal mantiene una política de diálogo permanente con la Coordinadora y aseguró que las negociaciones continúan con la participación del secretario de Educación Pública, Mario Delgado, y del director general del ISSSTE, Martí Batres. La funcionaria reiteró que la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum está dispuesta a revisar las propuestas del magisterio, aunque reconoció que algunas de las exigencias enfrentan limitaciones presupuestales.
Por parte de la CNTE, dirigentes como Yenny Aracely Pérez Martínez, secretaria general de la Sección 22 de Oaxaca, y Pedro Hernández Morales, secretario general de la Sección 9 en la Ciudad de México, han sostenido que las propuestas gubernamentales no resuelven el problema de fondo relacionado con las jubilaciones y los derechos laborales de los trabajadores de la educación. Los representantes magisteriales han reiterado que el movimiento continuará mientras no exista una respuesta concreta a sus demandas históricas.
La disputa alcanzó uno de sus momentos de mayor tensión en vísperas de la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Ante la posibilidad de nuevas movilizaciones, el Gobierno federal implementó medidas especiales de movilidad y seguridad en la Ciudad de México, incluyendo la suspensión de clases presenciales y la recomendación de trabajo a distancia para diversos sectores. Asimismo, el Zócalo capitalino permaneció bajo resguardo por la instalación del FIFA Fan Fest y otras actividades relacionadas con el torneo internacional.
En los últimos días, la presidenta Claudia Sheinbaum planteó la posibilidad de consultar directamente al magisterio nacional sobre algunas de las propuestas impulsadas por el Gobierno, una medida que ha sido interpretada como un intento por ampliar la interlocución más allá de las dirigencias de la Coordinadora. Mientras tanto, las negociaciones continúan y el conflicto permanece abierto, manteniendo la presión política sobre ambas partes en uno de los momentos de mayor atención internacional para el país.

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